El asesinato de un colaborador de la actriz argentina Susana Giménez derivó en una polémica entre la popular conductora y el ministro de Justicia argentino, Aníbal Fernández.
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"El que mata debe morir", dijo la actriz a periodistas tras conocer de la muerte este viernes de Gustavo Lanzavecchia, asistente de la conductora, que fue salvajemente asesinado para robarle un automóvil que había puesto a la venta.
Tras la declaración de Giménez, el ministro de Justicia afirmó hoy que "no hay razones que indiquen que la pena de muerte vaya a resolver" la inseguridad.
Fernández reconoció que el crimen de Lanzavecchia fue "brutal", pero sostuvo que "la pena de muerte no es solución porque hay casos que demuestran que nunca va a morigerar el nivel del delito".
Más tarde, la conductora televisiva aclaró en una rueda de prensa que no está a favor de la pena capital porque es "católica".
"La única manera de resolver las cosas es exigirle a los gobernantes que cumplan con su trabajo. Algunos periodistas me llamaron y me contaron que una encuesta dice que el 85,7 por ciento de la gente piensa igual que yo. La gente se une tanto conmigo porque digo estas cosas", señaló.
Susana Giménez consideró que "el pueblo argentino siempre fue muy manso, pero reacciona cuando pasan estas cosas".
"No puede ser que la gente viva encerrada y los ladrones sueltos", se lamentó la diva, quien reconoció que utiliza un auto blindado "hasta las gomas" (llantas).
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