1 de julio 2004 - 00:00

Prensa independiente decae. La progresista recrudeció sus riñas

Posiblemente sea un récord: Amnesty International, una organización severa con dictaduras de derecha, acaba de hacer críticas en la Argentina de Néstor Kirchner, ciertamente en el lado opuesto. Pero no es para preocupar al gobierno porque 90% son referencias a embestidas de tipo físico contra fotógrafos y hombres de prensa. Debe cuidarse y denunciarse eso, desde ya, pero son hechos sin gravedad producidos al tomar fotos, grabar o requerir datos. Denuncia amenazas a periodistas «que investigan casos de corrupción», se supone que del nuevo oficialismo en el país pero no da detalles. Amnesty se informa mucho con «Periodistas», otra de las organizaciones pantalla con fines ideológicos creadas por Horacio Verbitsky, por lo que el gobierno tiene poco que temer. Entonces, más allá de lo físico no hay nada. Que Luis Majul haya denunciado programas de Jorge Lanata financiados por la SIDE no hace temer a la izquierda que vaya a figurar. Tampoco cómo se discrimina a periodistas no complacientes con el gobierno. Ni pensar que las impugnaciones que pudieran existir para la postulada a jefa de los fiscales bonaerenses, Dra. María del Carmen Falbo, absurdamente hayan sido bien publicadas en diarios como «Clarín» y «La Nación» y, sorprendentemente, en el casi inexistente en lectores «Página/12». Nada en los demás. ¿Quién puede suponer que desde el diario «Página/12» -llamado ahora irónicamente «Página Pravda 12» por estar totalmente al servicio del gobierno nacional y sus funcionariosvaya a surgir un solo lector que impugne algo, aunque sea en territorio del gobernador Felipe Solá?

• Crimen impune

Admitamos que, con toda su simpleza, en el largo y abrumador informe de Amnesty hay algo valioso: se recuerda el crimen aún impune del periodista Ricardo Gangeme en 1999 en Viedma, ignorado por sus colegas por ser periodista de temas nocturnos y relacionados con el espectáculo, algo que impedía ideologizar su muerte.

Luis Majul -otrora autor de libros profundos, como los que dedicó a figuras públicas que se habían hecho cirugías estéticas acusó a Jorge Lanata de haber realizado el sitio de Internet «Data 54» con fondos de la SIDE en la época de Fernando de Santibañes, banquero ex titular del organismo, y del ex presidente de la Nación Fernando de la Rúa. Dice que se lo dijo el propio De Santibañes y ahora intervendrá la Oficina Anticorrupción porque estarían en juego fondos públicos.

Lanata perdió la oportunidad de que, más allá de que le concedan espacio en medios para protestar, lo defiendan otros colegas que no sean progres habituales. Este diario, por ejemplo, lo defendió a él y a Eduardo Aliverti cuando en 1987, en el gobierno de Raúl Alfonsín, los dejaron fuera de radio «Belgrano» Estado todavía) con su programa «Sin anestesia». La diferencia enorme entre el centroderecha liberal y el centroizquierda progre es que los primeros, porque realmente creen en la libertad y la democracia, nunca quieren exterminar a la prensa o a los políticos de izquierda. Pero no hay reciprocidad.

Lanata esta vez quedó pataleando en el aire al no tener retorno a la programación de «Canal 2». Pero no tiene defensa de los libre empresistas por una razón simple: padece hoy el silencio a que condenó desde su programa televisivo «Día D» a una figura tan respetable como Roberto Alemann. «Le deseo la muerte civil», dijo, o sea que no opine más, que no escriba más artículos, que no se muestre en programas televisivos. Lo logró. Pero él hoy lo sufre.

• Agitación

El progresismo en prensa está agitado. Magdalena Ruiz Guiñazú -un tradicional mito de la insulsez en el periodismo nacional-ataca a Alfredo Leuco por haber gestionado apoyo financiero del gobierno para la nueva radio de Marcelo Tinelli -oportunista pero no progre-y hasta haberle llevado al propio presidente Kirchner al acto inaugural de la emisora. Pero resulta que Guiñazú actúa -acotó bien la revista «Poder»- por los celos financieros de radio «Mitre», del monopolio «Clarín», que le debe al gobierno Kirchner más que nadie: la «ley cultural» que le redujo su abultada deuda externa en no menos de 600 millones de dólares, perjudicando a acreedores extranjeros (a raíz de eso nadie en el mundo financia nada hoy a la prensa argentina, como su consecuencia más nefasta). Leuco retruca a Guiñazú con que ella no defendió en el pasado la libertad de prensa (y menos mal que no se acordó de su relación con el ex ministro del Proceso José Martínez de Hoz).

En esta confusión de valores sale el mencionado Eduardo Aliverti y dice que no hay « periodismo independiente sino periodistas libres en medios dependientes». ¿Dependientes de quién? ¿Todos los medios son dependientes del gobierno, aunque hoy sean la mayoría? ¡Cruz diablo, la boca se le haga a un lado a Aliverti!

Admitamos, sí, que hay cada vez más. ¿Pero todos...?

Además Aliverti no es muy «libre» si es tan visible que sus programas dependen de un conocido banco.

Por si faltara poco aparece el ahora ultrakirchnerista senador riojano
JorgeYoma y lanza otra burrada enorme: los medios de prensa son «subsidiados» con la publicidad oficial y por tanto tendrían que acceder, por ley en gestión, a brindar sus informaciones. Veamos los errores de esta torpe afirmación, en parte ya marcados en un comunicado de protesta de ADEPA. En cualquier democracia existe la obligación de difusión de los actos de gobierno, dice ADEPA. Agregamos desde este diario: a) No se puede considerar a la prensa un «servicio público», por tanto la publicidad oficial ayuda al costoso esfuerzo de informar a la sociedad. b) En Francia se subsidia a los diarios, en Inglaterra a la BBC y así en muchos países. ¿Queremos que en la Argentina la sociedad se informe sólo por «Página Pravda 12» (risueñamente llamada por «Edición i» el Pravda argentino, en alusión al diario único de la época del comunismo en la Unión Soviética).

En realidad, la prensa argentina está afectada económicamente, aunque con leve mejora últimamente.
La suba del dólar de 200% fue mortal para una actividad que importa en dólares sus rotativas, repuestos, planchas, tintas y hasta papel (salvo que se sea socio del Estado como «Clarín» y «La Nación» en la empresa Papel Prensa). Muchos que deseaban mantenerse independientes -a otros les gusta el oficialismo debieron claudicar. Agréguese a esto que salvo que provengan de diarios o alguna revista, donde existen periodistas, el profesionalismo en medios audiovisuales es bajo, sobre todo en TV.

•Caída

No hay que quejarse mucho del exabrupto de JorgeYoma. El sitio en la Web del diario «Infobae» publicita no leer diarios. Claro, su edición gráfica nunca superó 2.300 ejemplares de venta. La angustia financiera de empresas y un periodismo sin gran formación conllevan a la caída que se observa hoy en prensa. Con un puesto de cónsul o una invitación al avión presidencial se «oficializa» con facilidad a un periodista o a un medio, como acaba de suceder con Héctor Timerman y la revista «Noticias». No interesaría, en un país serio, que un gobierno comprara profesionales para falsear encuestas. Lo que importa es que haya medios que sabiéndolas falsas las publiquen. Es bueno que un periodista gane 20.000 pesos o mucho más por mes, pero no si esos periodistas son injertados en medios porque el gobierno los compensa publicitariamente. No preocuparía que un gobierno tenga «prensa partidaria», pero sí que sea más, mucho más, hoy que la independiente que existe, aunque el progresismo no lo crea. Puede aceptarse que haya tantos medios de prensa operando a pérdida si fuera algo vocacional o político para expresarse, no si es para «lobbiar» al Estado.

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