Uruguay recibe durante las vacaciones de verano, entre diciembre y marzo, a unos 600.000 turistas, la gran mayoría de ellos provenientes de la Argentina. Por eso, se temió que los controles desanimaran a muchos visitantes en una temporada que promete ser positiva en el Este uruguayo, de la mano de la recuperación económica argentina.
Intentando bajar el tono a la reciente polémica por los controles, Bordaberry afirmó que a su gobierno «no le gustó, pero respeta» la medida tomada la pasada semana por la provincia de Buenos Aires de controlar la salida de turistas en la búsqueda de posibles evasores fiscales.