28 de octubre 2004 - 00:00

Respaldo a la Bonaerense

Continuó ayer la ronda de reconocimientos oficiales por la resolución del secuestro de Patricia Nine. Anoche, el presidente Néstor Kirchner estuvo reunido durante una hora en la Casa Rosada con la mujer que permaneció cautiva durante 25 días hasta que el sábado último fue rescatada luego de una intervención policial. En tanto, al mediodía, en La Plata, el gobernador Felipe Solá y su ministro de Seguridad, León Arslanian, condecoraron a más de 60 policías que, directa e indirectamente, participaron en el procedimiento que derivó en la liberación de Nine. Allí, además de prometer recuperar las calles bonaerenses para los vecinos, Solá envió un fuerte mensaje de respaldo a los uniformados en lo que parece marcar un cambio de actitud de su gobierno respecto de la fuerza, luego de las numerosas y masivas purgas que dispuso Arslanian desde que reasumió como ministro bonaerense.

Felipe Solá saluda al sargento ayudante Ricardo Aquino, que fue condecorado junto con otros 60 efectivos que participaron del procedimiento que logró liberar a Patricia Nine, mujer que permaneció cautiva durante 25 días.
Felipe Solá saluda al sargento ayudante Ricardo Aquino, que fue condecorado junto con otros 60 efectivos que participaron del procedimiento que logró liberar a Patricia Nine, mujer que permaneció cautiva durante 25 días.
Primero los premios; luego el optimismo. Tras condecorar a los policías que intervinieron en el operativo que liberó a Patricia Nine, Felipe Solá prometió que «recuperará» las calles para que los bonaerenses puedan circular «sin temor a ser víctimas de un delito».

En sintonía con Néstor Kirchner, que la semana pasada auguró que «en un plazo no muy largo» la seguridad volverá a reinar en el país, el gobernador lanzó ayer su propio pronóstico, pero no sin aclarar que esa tarea depende del éxito del trabajo conjunto entre el gobierno nacional y provincial.

Ayer, el gobernador repartió elogios, celebró a la Policía y aseguró que el principal objetivo de su gestión es «devolver la propiedad de la calle al pueblo» y quitársela a los «matones y delincuentes».

• Festejo

Como hacía tiempo no ocurría, Solá y su ministro de Seguridad, León Arslanian, tuvieron un motivo de festejo y lo explotaron en toda su dimensión: repartieron condecoraciones, halagos y ascensos entre 60 uniformados que estuvieron vinculados a la resolución del caso Nine.

Todo indica que Arslanian cerró el ciclo de «castigo político» contra la Policía que alcanzó uno de sus puntos máximos cuando, tres semanas atrás, desplazó a la cúpula de la Departamental San Isidro, en medio de denuncias sobre un complot para asesinarlo.

De hecho, las alabanzas de ayer reflejan una actitud claramente distinta de la que el ministro venía expresando hasta ahora.
¿Se habrá cancelado, como dejó trascender Solá, el raid de purgas que aplicó Arslanian apenas reasumió como ministro? Así parece.

La estrella de la jornada fue el sargento ayudante
Ricardo Aquino, que durante el allanamiento a la vivienda donde estaba cautiva Nine la cubrió con su cuerpo para evitar que fuera alcanzada por los disparos. Aquino recibió la máxima distinción de la Bonaerense: la medalla de la Orden San Miguel Arcángel.

También, el comisario mayor
Osvaldo Seisdedos recibió la misma distinción y, además, fue ascendido a comisario. Seisdedos es el titular de la Dirección de Investigaciones Complejas, desde donde se realizó el trabajo previo para dar con el paradero de Patricia Nine.

Los reconocimientos, de distinta categoría, se extendieron a 20 efectivos que actuaron en el operativo y a otros 40 uniformados que participaron de las tareas de inteligencia para el esclarecimiento del caso.

• Promesas

Tras esa ceremonia, Solá comenzó con el rosario de promesas. Dijo que luchará para recuperar «la seguridad de transitar por las calles sin temor a ser víctimas de un delito» y indicó que, en esa dirección, ya se logró que haya menos «víctimas civiles y policiales en esos hechos».

Además, aseguró que su prioridad
«es devolver la propiedad de la calle al pueblo, no a los matones y delincuentes» y pronosticó: «Vamos a hacer que nuevamente circular temprano o tarde no sea peligroso para el hombre común».

«Queremos que entrar el auto a un garaje no sea motivo de miedo y que ser joven y andar por ahí no sea motivo de riesgo»
, graficó.

Respecto de los secuestros, indicó:
«Nos enfrentamos desde hace un tiempo a un delito que conmueve las raíces de la familia, manteniendo a todo el pueblo sufriendo como la propia familia del secuestrado».

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