Hernán Pérez Orsi, uno de los dos argentinos detenidos en Rusia.
La decisión sobre los 30 activistas de Greenpeace de 18 países, entre ellos los argentinos Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi, detenidos por su incursión sobre una plataforma petrolera ártica de Gazprom, será tomada sobre la base del derecho internacional, dijo el ministro de Exteriores ruso Serghiei Lavrov.
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Lavrov dijo que la decisión tendrá en cuenta la convención internacional sobre el derecho marítimo y las leyes rusas, al margen de una reunión con su colega ucraniano en Rostov sobre el Don, según refirieron agencias rusas.
Entretanto se empezaron a formular las primeras acusaciones de vandalismo contra cuatro de los 30 activistas (dos rusos, un ucraniano y un turco) después de la decisión de los investigadores de retirar la acusación de piratería.
Por otra parte, tres de los activistas detenidos en Rusia criticaron sus condiciones de detención en declaraciones publicadas este domingo en la prensa suiza y británica.
"Las condiciones del paseo diario son degradantes y denigrantes. Deambulo solo en un espacio cerrado de cuatro metros por cinco. El suelo y las paredes son de hormigón, no hay ninguna ventana ni luz natural (...) La pieza está sucia y húmeda", escribe el suizo Marco Weber en una carta publicada por los semanarios de su país, SonntagsZeitung y Le Matin Dimanche.
En esta carta -redactada antes de que Rusia redujera de piratería a vandalismo el cargo contra los tripulantes del barco de Greenpeace "Arctic Sunrise" encarcelados- Weber, de 28 años de edad, precisa que está aislado desde hace 24 días.
Por su parte, el periodista británico Kieron Bryan, de 29 años de edad, afirma, en una carta al Sunday Times, que pasa "23 horas al día" en una celda de 32 m2 "nada más que con un libro (...) y mis pensamientos", junto a un detenido que habla ruso.
El también británico Frank Hewetson, de 45 años, en un texto publicado en The Independent, cuenta su vida en una celda de 10 m2 que comparte con dos fumadores empedernidos.
El barco de Greenpeace "Arctic Sunrise" fue asaltado por un comando ruso el 19 de septiembre después de que los activistas que transportaba intentaran escalar una plataforma petrolera del gigante Gazprom para denunciar los riesgos ecológicos de la planta.
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