Uno de los tres detenidos por el crimen de Claudio Núñez, quien fue asesinado a balazos en una "salidera bancaria" en Quilmes, fue entregado a la Policía luego de confesar su participación en el hecho durante un retiro espiritual realizado en un templo evangelista.
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El imputado, de 28 años, aparentemente sintió culpa por el desenlace del hecho, e ingresó al retiro espiritual, afectado por la muerte del hombre que había sido baleado en el frustrado asalto.
Según indicaron fuentes policiales y judiciales, el hombre fue entregado a la Justicia por los miembros del culto, tras escuchar la confesión.
La Policía arrestó al sospechoso en un establecimiento religioso situado en la localidad de Longchamps, en el partido de Almirante Brown, en la zona sur del conurbano.
En el marco del arresto, los uniformados secuestraron, entre las pertenencias del acusado, una pistola calibre 9 milímetros.
Pocas horas más tarde, los investigadores detuvieron a otros dos sospechosos, de 21 años, además de secuestrar la moto que se habría empleado en el hecho.
El episodio por el que murió Claudio Núñez, de 49 años de edad, ocurrió el pasado jueves frente a la casa que habitaba junto a su mujer, en la calle Esquiú al 3200, de Parque Calchaquí, luego de que el matrimonio comprara 15 mil dólares en la sucursal del Banco Galicia de Quilmes.
El matrimonio junto con su hija se trasladaban en un Peugeot 206, hicieron una primera parada en la casa de la chica, llamada Diana, donde estuvieron varios minutos despidiéndose y luego la pareja se dirigió a su vivienda.
Allí, Núñez y su mujer fueron abordados por dos "motochorros", quienes los amenazaron. Los delincuentes exigieron la entrega del dinero y ante la negativa de Núñez le dispararon en la cabeza, por lo que murió horas más tarde en un centro asistencial de la zona.
Daiana, de 21 años, hija del hombre asesinado, apuntó a la cajera del establecimiento, al asegurar que cree en un "99,9 por ciento" que tuvo algún grado de participación en el hecho.
La joven llamó la atención sobre el papel de la cajera, ya que en un primer momento se negó a vender dólares y envió a su madre a otra caja.
No obstante, poco después habló con un hombre que no realizó ninguna operación, y volvió a llamar a la madre de la joven para decirle que iba a poder cambiarle el dinero porque acababa de ser autorizada.
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