19 de agosto 2020 - 00:00

Covid-19: internaciones tendrían que crecer por 3 para colapsar sistema

Según el Gobierno, hay 11.668 camas UTI y están ocupadas el 58,2% por todas las patologías. Unas 5.000 por enfermedades que no tienen picos estacionales.

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Foto: Noticias Argentinas

Si hay algo poco confiable en la Argentina son las estadísticas. La precisión por las cifras no es una virtud nacional. Con la pandemia quedó demostrado que ni en temas tan delicados como la salud se puede tener certezas, lo que genera confusión, incertidumbre y polémicas. A cinco meses de comenzar la cuarentena, los argentinos han tenido que acostumbrarse a convivir con mensajes contradictorios. El caso de la ocupación de las camas de terapia intensiva es un buen ejemplo. Mientras el Ministerio de Salud de la Nación informa dos veces por día el porcentaje de camas ocupadas, tanto a nivel nacional como en la zona del AMBA, desde otras dependencias públicas – como su similar bonaerense – o sociedades médicas se arrojan porcentajes diferentes. Es habitual escuchar, en las últimas semanas, la inminencia de un colapso del sistema de salud por falta de camas de cuidados intensivos. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y su ministro Daniel Gollán, son los funcionarios que encabezan la posición más extrema mientras que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el titular de Salud, Fernán Quirós, aparecen como la contracara.

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Como máxima autoridad en la materia, la cartera que maneja Ginés González García, es la referencia a tener en cuenta. Según el parte oficial de ayer, la ocupación de camas UTI a nivel nacional es de 58,2%. En julio, la última información suministrada por esa cartera señalaba que en total, en el país, había 11.668 camas de esa especialidad, después de sumar más de 3.000 desde marzo. De acuerdo a ese porcentaje, serían 6.802 las camas en uso por lo que habría una disponibilidad de 4.886. De las ocupadas (6.802), 1.749 corresponden a pacientes con covid-19. El resto – 5.053- están utilizadas por otras patologías como infartos, ACV, operaciones de urgencia, etc. “La ocupación de camas no destinadas al coronavirus tienen un comportamiento más estable ya que no se maneja por demanda estacional” explicó un director de un hospital público. Esto quiere decir que el riesgo de un salto en la ocupación de estas camas es mínimo. De hecho, el crecimiento de ocupación general es leve. Desde fin de junio a hoy pasó de 50,5% al 58,2%, menos de ocho puntos porcentuales en 50 días, impulsado por el coronavirus. Es decir que las 4.886 camas disponibles a nivel nacional estarían en condiciones de recibir a pacientes con covid-19. Si después de cinco meses desde los primeros casos y en un momento con muy alta circulación y contagio del virus, la demanda de camas por esta enfermedad es de 1.749 plazas, para saturar el sistema de salud tendrían que crecer tres veces las internaciones. “Para que eso suceda tendríamos que actuar casi como sucedió en febrero en Italia, donde la gente, por desinformación, no tomó ningún recaudo y se contagió de forma abrupta. Con tanto tiempo de convivir con el virus y los cuidados que se tienen hoy, parece improbable” explicó el director de un sanatorio porteño. Si se tomara como universo las 1.749 ocupadas por covid-19 más las 4.886 libres – es decir, 6.635 plazas – el nivel de utilización de UTI que tienen hoy los pacientes de coronavirus es de 26%. Hay un 74% todavía disponible.

A nivel de AMBA, la ocupación es de 67,6% tomando todas las patologías. Siguiendo el mismo razonamiento, entre CABA y GBA, tomando sector público y privado, también tendría un margen importante para cubrir la demanda. Según posteó hace una semana la cartera de salud bonaerense, tomando toda la provincia, de las 5.865 camas de cuidados intensivos, la ocupación es de 51,3%.

Es cierto que estos valores son en promedio. Esto quiere decir que hay lugares que pueden tener niveles más altos y otros más bajos. La administración de los recursos y un plan de coordinación pueden hacer que, mediante derivaciones, se evite la saturación de un hospital. Esta es una práctica que sucede todos los años cuando se producen picos de enfermedades respiratorias. En la ciudad de Buenos Aires, el Hospital Fernández tenía ayer un nivel de ocupación de camas UTI de 63% y es uno de establecimientos que están en la primera línea de la pandemia. Ese nivel está amesetado desde hace más de un mes. Desde ahí, se fueron derivando pacientes a otros hospitales que tenían menor ocupación para evitar una posible saturación, algo que ahora ya descartan.

Con estos datos, el colapso sanitario podría producirse más por una falta de recursos humanos (terapistas y enfermeros calificados) que por falta de camas. En este caso, un plan de coordinación para trasladar especialistas desde zonas de menor demanda a otras con mayor actividad, sería una solución, como se aplicó en otros países.

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