Un pequeño de 20 meses cayó a un canal de riego, estuvo semi-sumergido en el agua durante más de 20 minutos y había perdido todos sus signos vitales, pero a pesar de ello un enfermero logró reanimarlo y le salvó milagrosamente la vida.
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Luego de los trágicos momentos por los que atravesó, el nene, a quien todos llaman Tito, fue finalmente dado de alta del Hospital Notti de esta ciudad, tras 11 días de internación, sin ninguna secuela.
El enfermero que lo salvó, Eduardo Lalo Sotana, de 44 años, se reencontró con el nene, después de aquellos hechos sucedidos el 1ro de marzo pasado.
El pequeño Tito vive en el barrio Lencina, del distrito de Los Campamentos, en Rivadavia, junto a Belén, su mamá, de 22 años; Raúl Cabañas, su papá, y sus hermanos Natacha (de 4) y Danisa (de 3 años).
La milagrosa historia ocurrió en la tarde del domingo 1ro de marzo en una finca ubicada en la calle El Trébol, donde vive la familia materna de Tito, según lo señalado en la edición de hoy del diario Uno de esta ciudad.
Eran las 18:30 y Belén estaba juntando sus cosas para regresar a su hogar. "En eso aparece corriendo una de mis hijas y una sobrinita, diciéndome que Tito se había caído al agua", destacó la madre del nene al recordar lo ocurrido aquella tarde.
Los pequeños habían estado jugando hasta unos minutos antes cerca de los adultos pero, en un instante desaparecieron. Tito se había alejado unos metros y, queriendo llegar hasta un parral de la finca, se trepó a un cerco, no hizo pie, y cayó al caudaloso canal que corre paralelo.
"Con mi hermano corrimos a buscarlo. Me metí en el agua y comenzamos a seguir la corriente", contó la joven madre.
Según su testimonio, la desesperada búsqueda duró 20 minutos: cuando lo encontraron, el pequeño "estaba flotando boca arriba pegado a una compuerta", inerte.
En la caída se le había producido un golpe en la cabeza que supuestamente lo desmayó, "había sido arrastrado entre yuyales y hasta pasó por un largo sector entubado del canal", según se indicó.
Mientras una tía improvisaba ejercicios de resucitación un vecino ofreció su auto para llevarlo al Centro de Salud 146 del barrio Lencina.
Allí estaba quien sería el salvador de Tito, Lalo Sotana, y el chofer de la ambulancia, José Luis Morales.
"Estaba hipotérmico y totalmente laxo y pálido", recordó Lalo.
Mientras José Luis llamaba al hospital Saporiti, Lalo abrazó con todas sus fuerzas a Tito, haciendo presión en su pecho, y logró que expulsara parte del agua de los pulmones.
Después, inició el trabajo de reanimación. Ya por el teléfono el médico del Saporiti Martín Aguilera Prisco (h) daba algunas instrucciones a José Luis, quien se las retransmitía a Lalo.
"Logramos una respiración espontánea y latidos firmes. Allí lo subimos a la ambulancia. Yo estaba preocupado porque noté que aspiraba con cierta normalidad, pero expiraba con dificultad y no sabía si esto se podía deber a algún daño cerebral", recordó el enfermero.
Después vino un urgente traslado al hospital Saporiti, con inmediata derivación al pedriátrico Humberto Notti. Luego vinieron 11 días de internación, la mayoría de los cuales fueron en terapia intensiva y con pronóstico reservado.
"Ahora está perfecto. No sufrió ninguna secuela y parece que el agua lo ha puesto mucho más travieso que antes", señaló la madre del pequeño.
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