7 de septiembre 2004 - 00:00

Sólo 2% de los secuestros se registra en el interior

Sólo 2% de los secuestros se registra en el interior
Existe la generalizada percepción de que el grueso de los secuestros extorsivos se produce en territorio bonaerense.

Al menos las estadísticas oficiales avalan esta creencia: entre el año 2000 y el primer semestre de 2004, sólo 23 secuestros sobre un total de 1.076 denunciados en las fiscalías federales de todo el país ocurrieron en las provincias. Esto significa que la Capital Federal, el conurbano y la provincia de Buenos Aires concentraron 98% del total de casos en los últimos cuatro años y medio, y el interior, sólo 2% restante
.

Desde el año 2002
-cuando cuantitativamente estallaron los secuestros como una nueva modalidad delictiva en el país-, fue el conurbano bonaerense el que lideró el ranking: 195 casos sobre un total de 285 ocurrieron en los partidos de Lomas de Zamora, San Martín, San Isidro y Morón ese año, además de La Plata.

Durante 2003
, 424 secuestros (81%) sobre un total de 518 ocurrieron en la zona referida y de los 224 denunciados este año en las fiscalías federales, 185 (82%) se produjeron en igual ubicación.

Estas cifras de la Procuración General de la Nación demuestran que los secuestros extorsivos se configuran como problema casi privativo del conurbano y el poco resto de casos que se produce fuera de él se reparte casi por completo entre la Capital Federal y la provincia Buenos Aires. Pero, ¿porqué no hay (o son ínfimos) secuestros en las provincias?

«El problema de la seguridad en la Argentina no es sólo el incremento cuantitativo de casos, sino que en los últimos 10 años operó un cambio cualitativo y que es la complejización y heterogeneización del universo del delito», explicó Diego Gorgal, ex subsecretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.

Según esta perspectiva, el secuestro es un delito que implica un grado de organización o desarrollo superior al robo calificado, la piratería, los desarmaderos, el abigeato, aunque inferior en complejidad al contrabando, lavado de dinero o terrorismo. En las provincias, no se habían alcanzado aún los estratos más organizados del delito.

• Escenarios

De acuerdo con los datos de la Procuración y el Ministerio de Seguridad de la provincia de Córdoba, los 23 casos registrados en el interior desde 2000 se produjeron en los siguientes puntos: El Dorado (Posadas), Córdoba, San Juan, San Nicolás (Rosario), Mendoza, Corrientes, Rawson, Salta y Tucumán.

«El último secuestro que padecimos fue el del joven
Marcelo Dezotti, en marzo de 2003. Hasta ahora, tuvimos 3 casos», recordó el ministro de Seguridad cordobés, Carlos Alessandri.

• Prevención

Para evitar la proliferación de secuestros en una provincia como Córdoba, que podría tenerlos en cantidad por el número de habitantes y zonas urbanizadas, el funcionario destacó que «se trabaja especialmente en materia de prevención». Además del caso Dezotti -un productor que estuvo 9 días cautivo y fue liberado sin el pago de rescate-, en ese distrito ocurrió el rapto del adolescente Alfredo Gosso en 2001 y Federico Ariente en 2002 -cautivo 18 días y liberado tras el pago de un elevado rescate que se concretó en el conurbano bonaerense.

Otros casos resonantes del interior son el de
Cristian Schaerer -secuestrado el 21 de setiembre de 2003 y aún desaparecido- y el de la niña Fernanda Aguirre, de 13 años, secuestrada y desaparecida según se denunció en la localidad entrerriana de San Benito, el 25 de julio último.

Según los especialistas consultados, en el interior del país las sociedades delictivas son más simples, no tienen la organización de las bandas de delincuentes que secuestran en el conurbano. «
Uno de los temas es que hay más lugares donde tener cautivo a un secuestrado en el conurbano, donde hay más espacios fabriles, lugares deshabitados o abandonados que en el interior, donde la gente tiene más control de los movimientos en los barrios donde vive», explicó un experto.

«
Se combinan varios factores para que el conurbano tenga récord de secuestros: hay lugares para tener a un cautivo, faltan más políticas de prevención y combate, se combatieron otros delitos como desarmaderos, lo que dejó a delincuentes librados para los secuestros y, en algunos casos, hubo complicidad de fuerzas policiales», explicó otro especialista que prefirió mantener el anonimato.

• Movilizaciones

No debe olvidarse que en más de un caso de secuestro, hay movilizaciones de la banda de captores hacia el interior. El ejemplo más reciente es el de Martín «el Oso» Peralta (líder de la banda que secuestró y asesinó al joven Axel Blumberg el 23 de marzo pasado), que apareció en un prostíbulo de la localidad cordobesa de La Falda y otro resto de la misma banda, en la provincia de San Luis. «Es importante delinear estrategias comunes entre las provincias, optimizar recursos, trabajar en un plan conjunto», reconoció Alessandri.

En la actualidad, según un informe de la Oficina de Investigación y Estadísticas Político-Criminales de la Procuración al que tuvo acceso este diario, es San Isidro el partido bonaerense que más secuestros registró
en los primeros seis meses de 2004, con 33% del total de los denunciados en el conurbano -entre ellos, los casos Blumberg y Nicolás Garnil-. Siguen a San Isidro San Martín, con 28% del total de secuestros producidos en el conurbano; La Plata, con 21%; Morón, con 12%, y, finalmente, Lomas de Zamora, con 6 por ciento.

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