El juez federal Ariel Lijo ordenó la detención y extradición de seis ciudadanos argentinos residentes en Estados Unidos acusados de integrar una secta dedicada a la trata de personas bajo la fachada de un centro de yoga ubicado en Villa Crespo.
El juez federal Ariel Lijo ordenó la detención y extradición de seis ciudadanos argentinos residentes en Estados Unidos acusados de integrar una secta dedicada a la trata de personas bajo la fachada de un centro de yoga ubicado en Villa Crespo.
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El pedido de captura y detención internacional, según el juez a cargo, se debe a los posibles delitos de "reducción a la esclavitud o servidumbre, trata de persona con fines de explotación sexual, lavado de dinero, ejercicio ilegal de la medicina y asociación ilícita".
Los imputados son Verónica Ángela Iacono y Pablo Román Sinigaglia, con domicilio en Nevada; Gabriel Armando Sorkin, en Nueva York -quien "estaría a cargo de dos fundaciones: We are candor y Avanti Wellness-; María Beatriz Bugari, en Chicago; Sonia Marina Brufman, en Nueva York y Gladys Norma Ciuccarelli, sin datos sobre su residencia.
Están imputados por formar parte de una organización delictiva "con rasgos de secta de naturaleza espiritual", denominada como Escuela de Yoga de Buenos Aires (EYBA), la cual operó desde 2004 hasta el 12 de agosto de 2022.
Los integrantes de la secta en el exterior tenían el objetivo de "construir un culto alrededor de su líder (Juan Percowicz) y promover una estructura ilegal de negocios en la República Argentina y en los Estados Unidos de América, que permitiera otorgar apariencia lícita a los fondos obtenidos como producto de sus actividades.
Según Lijo, la organización tenía una estructura piramidal de la cual formaban parte 179 alumnos repartidos entre Buenos Aires, Las Vegas, Chicago y Nueva York.
Según la información obtenida por los investigadores, la agrupación coercitiva realizaba un proceso de captación en el que prometía a las víctimas "terminar con "los males del SIDA y las drogas" y "buscar el desarrollo de la felicidad".
En este contexto, aquellos que se encontraban vulnerables, ya sea por una enfermedad, una crisis económica o cualquier problema personal, fueron captados por los principales líderes de la secta a través de la Escuela de Yoga de Buenos Aires.
Mediante su metodología, los principales referentes de la organización reducían a sus víctimas hasta la servidumbre y el ofrecimiento de relaciones sexuales a "personas de poder".
También presentaban una faceta "médica": cuando los integrantes de la secta padecían alguna enfermedad, se llevaban a cabo "curas del sueño". Un proceso que consiste en un cóctel de drogas y alcohol para dormir a las víctimas durante días como forma de castigo.
Todos los ejercicios ilegales relacionados a la medicina se practicaban en departamentos de la Ciudad de Buenos Aires, considerados como clínicas o consultorios.
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