18 de julio 2003 - 00:00

AMIA: acto hoy a nueve años del atentado

Robert Goodkind, del AJC: «He advertido mucha esperanza en la comunidad judía local, pero también escepticismo y hasta cinismo. No es para menos: pasaron nueve años y poco es lo que se ha avanzado».
Robert Goodkind, del AJC: «He advertido mucha esperanza en la comunidad judía local, pero también escepticismo y hasta cinismo. No es para menos: pasaron nueve años y poco es lo que se ha avanzado».
"Todos los presidentes anteriores hicieron promesas, pero pocas se cumplieron. Tenemos esperanzas de que el señor Néstor Kirchner sea diferente y las cumpla. ¿Si es positivo que vaya al acto mañana (por hoy)? Seguro; pero la prueba será dentro de un año; ahí, si regresa y es bien recibido, querrá decir que hizo lo que debía." Cordial, pero firme, Robert Goodkind, presidente del influyente American Jewish Committee (AJC), admite que en sus primeros contactos con la comunidad judía local encontró «esperanza, pero también escepticismo y mucho cinismo».

Goodkind y varios integrantes del AJC llegaron a Buenos Aires para asistir al acto que hoy se hará a las puertas de la AMIA para recordar el 9º aniversario del ataque terrorista que destruyó el edificio de la mutual judía.

Al acto, se dice, asistirá Néstor Kirchner; fuentes cercanas al gobierno deslizaron ayer que el Presidente podría no sólo ir como público, sino también intentaría subir al estrado y hablar. Sin embargo, a última hora, la especie fue desmentida: el titular del Ejecutivo no se subirá al estrado más que como asistente, no como orador.

Así, seguirá la tradición: nunca un presidente en funciones hizo uso de la palabra en un acto por el atentado contra la AMIA. Es que casi desde el primer momento la inacción, en algunos casos, y el ocultamiento, en otros, provocaron la ira de la comunidad judía y de los familiares de las víctimas, lo que hizo impensable la sola idea de un orador oficial en el palco de Pasteur al 600. De hecho, el último que lo intentó fue Jorge Vanossi, ministro de Justicia de Eduardo Duhalde, en la recordación del atentado contra la Embajada de Israel; el radical fue literalmente corrido del estrado por los abucheos y los silbidos de la multitud.

Goodkind repartió los días previos al acto de hoy en visitas y encuentros con el vice Daniel Scioli; con el ministro de Educación, Daniel Filmus -el único judío del gabinete nacional-; con el gobernador electo tucumano, José Alperovich -le relató su encontronazo con el obispo de su provincia, quien dijo que veía «poco conveniente que un judío gobernara Tucumán»-; y con la senadora salteña Sonia Escudero, que preside la comisión de Seguridad Interna de la Cámara alta. También en la Embajada de Estados Unidos, con su «número dos», Bob Drucker, y con el embajador de Israel, Benjamin Oron.

• Beneficencia

De vuelta de la sede diplomática israelí, Goodkind fue llevado por Kaúl al salón donde empleados de la AMIA reparten vales de compras y de comida a gente sin recursos. Y se asombra cuando le dicen que «entre 25% y 30% de los judíos argentinos vive por debajo de la línea de pobreza». Y si bien el AJC es un organismo político, y no benéfico, admite que el tema lo preocupa. «Sé que el Joint (la organización benéfica de EE.UU.), Dios lo bendiga, está haciendo todo lo posible para ayudarlos, pero, igual que otras ONG, fue duramente golpeada por la recesión de mi país. Pero estoy seguro de que seguirá cooperando con todo lo que pueda: la Argentina es demasiado importante para nosotros», promete.

Rápidamente el tema del acto vuelve al centro de la escena.
«¿Qué diré en mi discurso? Nada que no se haya dicho hasta el hartazgo en estos nueve años: reclamar justicia», dice Abraham Kaúl, titular de AMIA, y en cuyo despacho se hace el encuentro de Ambito Financiero con Goodkind. Allí, rodeado de las banderas argentina e israelí, una menorah (candelabro) y fotos de Yitzhak Rabin, el visitante asiente. «Venimos a este acto por dos razones: la profunda relación desarrollada con AMIA y ver si las promesas del presidente Kirchner se concretan.»

Una de las frases del discurso que dirá Kaúl hoy asegura: «Pasaron nueve años sin justicia, pero no pasó un solo día sin memoria». Los ejes de su mensaje pasarán por reiterar que Carlos Telleldín y el comisario Juan José Ribelli están seriamente implicados en el atentado, pero sólo son una parte. Y a pesar de que lo hecho hasta ahora por Kirchner provocó cautas, pero positivas reacciones en la comunidad, «todo está por verse». Ambos dirigentes coinciden en que «ya hay indicios de que es diferente de presidentes anteriores: ha tomado acciones concretas, como ordenar a catorce agentes de la SIDE declarar en la causa. Tenemos esperanzas de que de sus dichos surjan nuevas evidencias».

Tanto AMIA como DAIA -el órgano político de la comunidad judía-tienen como aspiración de máxima que en el banquillo de los acusados no sólo se sienten funcionarios de la embajada y del gobierno iraní, sino el propio Irán. «Es sin dudas una cuestión de Estado, no de miembros de un gobierno», dice Kaúl.

«Definitivamente, si esta vez las promesas no se concretan en hechos, será una enorme frustración. ¿Si tengo esperanzas a nueve años del atentado todavía? Sí, pero no totales. Quizá si se condena a estos participantes secundarios de la enorme tragedia del 18 de julio de 1994, se decidan a hablar y a revelar detalles, conexiones, responsabilidades superiores...»,
aventura Goodkind.

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