16 de abril 2002 - 00:00

Armas: juez se toma tiempo sobre Menem

A medida que se despejan las dudas y se precisan algunos detalles, se entiende menos la detención de Domingo Cavallo por el imprevisible juez Julio Speroni. Sobre todo por la imputación central: que no hizo revisar por la Aduana los cargamentos de armas que se iban a exportar. Sucede que en el caso de las ventas de «material sensible» -como denominan las leyes a este tipo de mercadería que se comercia de manera secreta- los decretos que reglamentan toda la operación no sólo admiten sino que obligan a que la Aduana se abstenga de revisar tales cargamentos. Así sucedió también con los decretos que en su momento emitió Raúl Alfonsín (armas para Honduras que terminaron por desvío a Nicaragua). De este modo, si le hubiera cabido algún tipo de sanción a Cavallo, sería en el caso de que en esa dependencia curiosearan los containers amparados por decreto. No al revés, como se acusa al ex ministro. El juez Speroni, también se conoció ayer, no citará a nueva declaración a Carlos Menem porque esperará que la Cámara de Casación Penal resuelva sobre la decisión de la poco prestigiosa «Sala B» de Penal Económico, que había revocado la «falta de mérito» sobre el ex presidente que el mismo Julio Speroni había dictado el año pasado. Casación Penal interviene por la oportuna apelación del ex juez Oscar Salvi contra la decisión de la «Sala B» de Marcos Grabivker, que la preside sobre los jueces Juan Pizatelli y Roberto Hornos. Judicialmente se considera lógica la postura del Dr. Speroni. Más porque esa «Sala B» es sospechada de actuar bajo presión directa del diario monopólico «Clarín» que, es sabido, tiene obsesión enfermiza con el ex presidente riojano.

El juez en lo Penal Económico Julio Speroni no citará a Carlos Menem en la causa que investiga el presunto contrabando de armas a Croacia y Ecuador, aunque fuentes del juzgado no descartaron que esa audiencia no se realice en un plazo mediato. Falta mucho para Menem porque es el último eslabón, creen cerca de Speroni, quien anticipó que antes de dar un paso de esta naturaleza -de fuerte repercusión política y judicial- el juez esperará que sea resuelta por la Cámara de Casación Penal la apelación que hizo uno de los abogados del ex presidente -Oscar Salvi- quien pidió que se declare «nula, de nulidad absoluta» la reciente resolución de la Sala B de la cámara de ese fuero, esa medida que revocó la falta de mérito que Speroni había dictado a favor de Menem cuando lo indagó el año pasado por esta misma causa.

El domingo a la noche, Salvi junto a Rodolfo Barra, Martín, Adrián y Eduardo Menem analizaron junto al ex presidente en La Rioja -cenaron en la residencia oficial- el nuevo cuadro judicial a partir de esta embestida de los camaristas Marcos Grabivker, Juan Pizatelli y Roberto Hornos, quienes le pidieron a Speroni que profundice la investigación, un eufemismo judicial que ya utilizó otra cámara federal para lograr el procesamiento y prisión preventiva del ex presidente que debió desarticular la Corte. En su escrito, Salvi acusó a los cuestionados camaristas de «de haberse excedido en sus facultades jurisdiccionales porque ese fallo (de Speroni) no había sido apelado por la fiscal ni por la querella aunque Alicia Sustaita, ayer sorprendió al pedir que se agrave el cargo contra Cavallo: de partícipe necesario a coautor de contrabando agravado.

«Hasta que no se resuelva la apelación, el juez no hará nada porque acá no se trata de detenerlo sin fundamento y tener que liberarlo después, y si hoy se tuviera que resolver algo, se dictaría otra vez falta de mérito»
, dijo una alta fuente que suele gozar de la confianza del juez y que reveló que «Speroni no tiene buen diálogo con los camaristas, especialmente Grabivker, por lo que no es cierto que sea «obediencia debida» de la cámara». Para ello ejemplificó con la situación procesal de Martín Balza, ex jefe del Ejército que irá a juicio oral y público por este hecho. «El juez lo procesó y le dictó la prisión preventiva y la cámara, después, lo liberó, aprovechando la proximidad de fin de año y la crisis política-institucional que sacudía al país por la renuncia de De la Rúa». Para Speroni habrían existido sobrados motivos para detenerlo al ex jefe del Ejército y la decisión de los camaristas, lo irritó sobremanera.

• Definiciones

Por lo pronto durante esta semana, Speroni se dedicará a definir la situación procesal de 84 involucrados, muchos de ellos militares con riesgo de ser procesados. Precisamente estas indagatorias son consideradas clave por el magistrado para determinar si Balza vuelve o no a ser investigado en base a la prueba recolectada en el expediente de la venta de armas a Ecuador. Se va a volver sobre su persona, falta escuchar y definir situaciones de generales, tenientes coroneles y subalternos, como el operario que desarmó nueve cañones cuyo responsable único sería Balza y los guardó en contenedores. Otra situación a resolver es la del ex subadministrador de la Aduana del Puerto de Buenos Aires, Julio Kowalsky.

Al declarar en ese juzgado, el ex jefe del Ejército aseguró que estos cañones habían sido enviados por orden suya a reparar. «Esto fue en marzo de 1994, ese mismo mes zarpa el barco Erenice con los contenedores». Se investiga si es cierto que un mayor de Río Tercero recorrió luego el país recolectando piezas para duplicar los cañones y colocarles la misma numeración que los enviados en ese barco. También declararon dos civiles enviados a Croacia para adiestrar a los soldados de ese país en el uso de los cañones.

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