A menos de una semana de que se cumpla el plazo que la Corte Suprema le fijó al gobierno para que cambie el sistema de jueces subrogantes para cubrir vacantes en la Justicia, ese cuestionado procedimiento volvió a dar muestras de su aceitado funcionamiento.
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La causa donde se investiga el otorgamiento de patentes irregulares para autos diplomáticos desde hoy se quedará sin juez ya que Jorge Brugo, hasta ayer magistrado en lo Penal Económico, asumirá como nuevo integrante del Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 3. Se repite así una vez más el sino de la Justicia argentina: nada mejor para ascender que investigar una causa políticamente complicada.
El caso de las franquicias diplomáticas pasará ahora al juez en lo Penal Económico Daniel Petrone, que hace menos de un mes asumió como titular del juzgado donde se investiga nada menos que el caso del valijero Guido Antonini Wilson.
Así, Petrone subrogará a Brugo un día antes que la Cámara de Diputados convierta en ley el proyecto que reglamenta el sistema de subrogancias y conjueces para cubrir juzgados vacantes que, por demoras del Ejecutivo o el Consejo de la Magistratura, no tienen dueño definitivo. El problema es que en esa situación están algunas de las causas que más preocupan a la Casa Rosada.
La nueva ley se sancionó en el Senado por presión de la Corte Suprema, pero la oposición ya la castiga por considerar que poco cambiará el sistema de subroganciasque le permite al gobiernocontrolar el nombramiento de jueces, su futuro dentro de cada fuero y, por lo tanto, el ritmo que llevan las causas. Precisamente en la nueva ley, el Poder Ejecutivo sigue reservándose el derecho de elaborar la lista de conjueces dispuestos a cubrir cargos vacantes.
Como sucede siempre, Petrone quedará a cargo del juzgado de Brugo hasta que se nombre a un juez definitivo en ese estrado, lo que puede demorar meses o años. El problema es que no puede estancarse demasiado porque hereda la causa con un detenido, el ex director del Departamento de Franquicias de la Cancillería, Jorge Matas, que está acusado de contrabando agravado. Hay otras indagatorias dispuestas, pero seguramente se demorarán hasta que el nuevo juez estudie el expediente.
Repeticiones
También como en otros casos resonantes, Petrone no será el único juez relacionado con ese escándalo. Matas debe prestar declaración indagatoria también ante el juez federal Norberto Oyarbide por el delito de asociación ilícita y por negociaciones incompatibles con la función pública.
Como la familia judicial argentina es chica, sobre todo el fuero federal y el penal económico, los nombres suelen repetirse en la distribución de las causas estrella, más aún cuando juez tras juez van pasando como subrogantes en los juzgados que el gobierno mantiene vacantes.
Oyarbide es uno de los jueces más duchos en el trabajo de subrogar y en casi todos los casos le tocaron causas complicadas. Tuvo que hacerse cargo, por subrogación, de la causa donde se investigan, por denuncia de Ricardo Gil Lavedra, los gastos de viajes de Cristina de Kirchner durante la campaña presidencial de 2007; reemplazó temporariamente a María Servini de Cubría en la investigación sobre los conflictos del casino flotante y tiene a cargo también el tramo de la causa de la Triple A donde se investiga si Isabel Perón cometió delitos de lesa humanidad.
El caso Skanska es otra prueba del arte local de subrogar. Comenzó en manos del juez Javier López Biscayart, pero luego la Cámara decidió dejarle solo la investigación por evasión y pasar a Guillermo Montenegro la causa por las supuestas coimas pagadas por los sobreprecios en la contratación de obras para la ampliación de gasoductos.
Recorrido
Montenegro dejó el cargo para asumir el 10 de diciembre pasado en el Ministerio de Seguridad y Justicia del gobierno de Mauricio Macri. La causa empezó entonces su recorrido: pasó en subrogancia a manos de Sergio Torres, el juez que investiga el caso Greco, después a Norberto Oyarbide, otro acumulador de temas notables, pero que en este caso se excusó, y de ahí a Servini de Cubría. Finalmente, la jueza federal recomendó que el expediente volviera a manos de Oyarbide, que seguía sin demasiado interés en tenerlo bajo su órbita.
Así la causa no perdió sólo al juez, sino también al fiscal Carlos Stornelli, que partió a ocupar el Ministerio de Seguridad bonaerense que le ofreció Daniel Scioli.
Pero las penurias de Skanska no terminan allí: López Biscayart también puede salir de escena -y quedarse sin juez también la investigación por evasión- porque está propuesto para ascender a la Cámara Federal porteña. Es decir, un caso casi «de manual» para graficar los movimientos de la Justicia nacional.
La novela del valijero Antonini Wilson también aporta un ejemplo impecable sobre los cambios de jueces. En el sorteo, cuando la Aduana decidió presentar la denuncia, le cayó en manos a la jueza Marta Novatti, que estaba de turno la madrugada del 4 de agosto cuando comenzó el escándalo como subrogante en el juzgado que quedó vacante tras la salida de Juan José Galeano. Ella se excusó y tras largas demoras la Cámara en lo Penal Económico la obligó a hacerse cargo del expediente. Por licencia de Novatti, la causa pasó a manos de Marta Marmisolle, volvió a Novatti y recién ahora quedó en manos de Petrone, nuevo jefe del Juzgado Federal Nº 9, donde caerá también el tema de los autos diplomáticos.