23 de febrero 2001 - 00:00

Dadone, como Alderete: no hay asociación ilícita

El juez federal Adolfo Bagnasco produjo ayer otro dictamen de procesamiento y le dictó la prisión preventiva hasta el juicio oral y público al ex presidente del Banco Nación, Aldo Dadone. Lo acusa de haber presuntamente recibido coimas por parte de IBM al firmar el contrato para la instalación de un sistema informático por $ 249 millones en la Dirección General Impositiva.

Sin embargo, Bagnasco no pudo probar la existencia de una asociación ilícita para cobrar retornos en el Nación aunque decidió que Dadone continúe preso en el penal de Marcos Paz bajo el argumento de que podría entorpecer la investigación como ya lo hizo cuando estuvo prófugo en Estados Unidos al comienzo de la investigación. Pese a ello, le trabó un embargo por $ 2 millones.

Este mismo criterio de sospechar sobre una presunta acción para eludir a la Justicia, lo aplicó Bagnasco con otro preso famoso: el ex interventor del PAMI, Víctor Alderete a quien luego de indagar al resto del directorio, sí lo encontró responsable de ser el organizador de una organización para defraudar a la obra social de los jubilados.

La única diferencia es que Alderete está preso en la Gendarmería, mientras que Dadone seguirá en la cárcel de Marcos Paz -reemplaza al penal de Devoto-cuyas condiciones de detención son mucho más duras frente a las comodidades que brinda el Escuadrón Buenos Aires de esa fuerza de seguridad.

Esta metodología del juez próximo a retirarse le sirvió para que los defensores de Alderete y dirigentes del menemismo a quien sirvió el ex funcionario al igual que un sector del Frepaso y, ahora, el senador por el peronismo formoseño, Ricardo Branda lo acusaran de actuar políticamente.

Al igual que con Alderete, Bagnasco le dictó la falta de mérito a Aldo Dadone por asociación ilícita y dejó para el próximo juez -se aleja de la Justicia en los primeros días de marzo próximo, posiblemente para dedicarse a la políti ca- la comprobación de este delito. Bagnasco será subrogado en el cargo hasta que el Consejo de la Magistratura habilite el concurso correspondiente por su par, Juan José Galeano, quien deberá cerrar esta causa y mandarla a juicio. Bagnasco también procesó por los mismos delitos a Mario Dadone, quien al igual que su hermano tenían cuentas en la Unión de Bancos Suizos (UBS) en la sucursal de Zurich.

La misma calificación que a los hermanos Dadone, el juez le aplicó a Alfredo Aldaco y Genaro Contartese y mantuvo el procesamiento de Hugo Gaggero. Todos están acusados de haber cobrado coimas, cuyas cuentas ya fueron reveladas por Bagnasco. La última de Gaggero por u$s 480.000 pertenece a Walter Defortuna, ex administrador de la Aduana, en la sucursal de Zurich del Citibank.

En cambio, Bagnasco no resolvió la situación procesal de las mujeres de ambos ex directores del Banco Nación --Anto-nia Albarracín y Norma Caldara- quienes aparecían como cotitulares de las cuentas bancarias en Suiza cuyos últimos depósitos -de acuerdo al reporter del juez ginebrino, Michel Graber-eran de u$s 1.200.000 y $ 1.300.000.

Bagnasco
ya había procesado a Aldo Dadone por defraudación al Estado y coimas pero la Sala I -Luisa Riva Aramayo y Horacio Cattani-le revocó parcialmente esa decisión, dejando sólo defraudación al Estado. Ahora, el juez insistió con coimas después de haber encontrado las cuentas en Suiza y el testimonio de los arrepentidos Aldaco y Contartese, dos hombres vinculados al menemismo. En cambio Aldo Da-done y Hugo Gaggero fueron hombres de confianza de Domingo Cavallo aunque al estallar el escándalo informático, el ex ministro de Economía tomó distancia de su ex colaboradores y le entregó al juez el número de la cuenta distribui-dora en el Banque Bruxelles Lambert de Ginebra merced al apoyo de Alan Greenspan, titular de la Reserva Federal (Tesoro) de los Estados Unidos.

Seguir el hilo de este dato le permitió a Bagnasco descubrir parte de la coima de $ 21 millones que cobró la empresa fantasma CCR SA, cuyo mayor accionista fue Juan Carlos Cattáneo, otro funcionario -en ese affaire-de Alberto Kohan, y su cuñado Alejandro De Lellis, quien la presidió. Sin embargo, pese a que en un primer momento así lo había decidido, Bagnasco no indagó en esta etapa a Juan Carlos Cattáneo y a De Lellis. Otro integrante de CCR SA fue Marcelo Cattáneo, quien apareció ahorcado en un edificio abandonado de Ciudad Universitaria en la Costanera porteña, en circunstancias confusas, pese a que su caso fue cerrado por supuesto suicidio.

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