14 de agosto 2003 - 00:00

El caso Ernestina de Noble

El caso Ernestina de Noble
Sorprendió el anuncio de que Marcela y Felipe Noble, y su madre adoptiva, Ernestina Herrera de Noble, aceptaron luego de una negativa de años hacerse finalmente un análisis de ADN en los jóvenes para determinar si es real o no el reclamo de familiares de desaparecidos. Concretamente de Carlos Miranda, quien decía que Marcela -hoy de 26 años- podría ser hija de su hermana desaparecida cuando fueron muertos en su departamento por fuerzas de la represión la citada hermana, Bárbara, su esposo Roberto Lanuscou y sus hijos Roberto, de 6 años, y Barbarita, de 4. En el informe oficial también se indicó que había fallecido por las balas intercambiadas Matilde, de 6 meses. Posteriormente los familiares comprobaron que en el ataúd de Matilde no había restos e iniciaron la búsqueda de la única bebé que se salvó. Así llegaron a las Abuelas de Plaza de Mayo y así se llegó al reclamo ante la Justicia sobre la actual Marcela Noble.

Similar situación para el caso de Estela Gualdero, que buscaba a su sobrino, que habría nacido estando su mamá -y hermana de la peticionante- María del Carmen Gualdero detenida desde el 8 de junio de 1976.

Por la falsedad de los documentos de adopción, a su criterio, el juez Roberto Marquevich dispuso la detención de Ernestina de Noble el 17 de diciembre pasado y la mantuvo casi 3 días en una celda de 3 por 3 metros en Cavia 3350, sede de la División de Delitos Complejos de la Policía Federal. La misma celda que desde el martes ocupa María Julia Alsogaray.

Marquevich fue recusado, la Cámara Penal de San Martín lo aceptó. El tema pasó a un nuevo juez, Conrado Bergesio. Marquevich había tomado de nuevo el caso luego de que no les prestara atención suficiente a los reclamos en 1995 ante la denuncia del matrimonio Jaján -enemigo declarado de Ernestina de Noble-. Tampoco lo atendieron el juez Adolfo Bagnasco ni los camaristas Martín Irurzun, Horacio Cattani y Eduardo Luraschi.

• Duda

La duda hoy es: ¿que pasó en el interregno entre la detención espectacular y amplia difusión de la Sra. de Noble y esta imprevista decisión de la madre y de ambos hijos adoptados? ¿Por qué no haber aceptado antes el análisis de ADN y evitarse tantos sinsabores y sospechas, inclusive haber vivido con angustia desde hace 8 años al comenzar la acción judicial la presidenta de las Abuelas, Estela de Carlotto?

Durante el día de ayer, primero tras el anuncio, se hicieron varios análisis. El más directo es que los adoptados debieron tener acceso a los ADN de los reclamantes, los cotejaron con los propios y se presentarían con la seguridad de que no coinciden y que, por tanto, no expondrán a la segura detención de su madre adoptiva si se comprobara apropiación de hijos de desaparecidos con adopción ilegal. Que los papeles de adopción tienen ilegalidades es evidente, aunque sería el tema irrelevante si se tratara de menores abandonados. En definitiva se habría hecho un favor a los jóvenes.

• Interpretación

En algunos medios judiciales se da otra interpretación. No se cree que sea cierto el propósito de establecer una comprobación judicial efectuando el ADN cuando el expediente judicial hoy está en la Corte Suprema y no hay juez firme, ya que Bergesio no está confirmado. Sería hacerse un análisis en cualquier hospital en forma privada, lo que no constituye prueba judicial. O dilatar el tema, ya que implica requerir juez firme, notificar a los querellantes (las Abuelas) y llevaría mucho tiempo. Sería todo una estratagema judicial.

La tercera versión es la siguiente: a raíz del escándalo público que se produjo por la detención de la Sra. de Noble, tomaron conocimiento de lo que sucedía personas que hace 26 años participaron en la adopción ilegal pero no necesariamente de desaparecidos. ¿Quiénes podrían ser? Indudablemente los vinculados a desaparecidos, o sea, los que acercaron los bebés, o próximos a ellos, de tal manera que concurriendo al análisis la familia Noble tuviera la certeza de que no arriesgaba prisiones porque los chicos no eran de los reclamantes. Entre los que se mencionó siempre en relación a poder disponer quizá hay vivos y ya fallecidos. Caso del general Julio Solanas Pacheco; el arzobispo de La Plata, Monseñor Antonio Plaza; la jueza de menores Ofelia Hejt, el coronel Marco Cúneo, el coronel Evaristo Pedraja; los médicos que analizaron los bebés, Ignacio Katz y Norma Cadoppi. Muchos, sin duda, en un tema donde pocos deben conocer tan bien la verdad como Rogelio Frigerio, hoy físicamente imposibilitado, y Héctor Magnetto, que actuó en aquellos días de la adopción y ahora.