El mercado automotor argentino atraviesa una etapa de transición. Mientras los vehículos nafteros continúan como la opción predominante, los híbridos y eléctricos ganan participación gracias a una oferta cada vez más amplia y a un costo operativo que comienza a marcar diferencias. La decisión, sin embargo, ya no depende únicamente del precio de compra. El gasto mensual, el mantenimiento, la autonomía y la cantidad de kilómetros recorridos por año pasaron a ser variables decisivas para determinar qué tecnología conviene más.
¿Conviene híbrido, eléctrico o naftero? Cuánto cuesta mantener cada tecnología y qué auto es más rentable
El costo de uso pesa tanto como el precio de compra. Combustible, energía, seguros, patente y baterías, en una comparación que define la decisión de compra.
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Una mayor oferta de modelos híbridos y eléctricos amplía las opciones para los compradores, que ya no solo comparan el precio de compra, sino también el costo de uso, el mantenimiento y el ahorro a largo plazo
Durante muchos años el auto naftero dominó el mercado por su menor precio inicial y por una red de estaciones de servicio consolidada en todo el país. Pero el crecimiento de la electromovilidad abrió un nuevo escenario. Hoy aparecen modelos híbridos, híbridos enchufables y eléctricos puros capaces de reducir de forma importante el gasto diario, especialmente para quienes utilizan el vehículo en la ciudad.
La pregunta ya no pasa únicamente por cuánto cuesta comprar un auto, sino cuánto cuesta mantenerlo durante toda su vida útil.
El costo operativo empieza a inclinar la balanza
Cuando se comparan combustible, energía, mantenimiento, patente y servicios, los vehículos electrificados comienzan a sacar ventaja.
"Existe el mito de que los autos híbridos, por contar con una mecánica más compleja, requieren un mantenimiento especial. En realidad, los parámetros de control son iguales a los de un vehículo convencional y deben ingresar al taller una vez al año o cada 10.000 kilómetros", explicó Mariano Méndez, gerente de Postventa de Marcas Orientales (Changan, GWM, JMEV y Mitsubishi) del Grupo Antelo / Car One.
Según el especialista, el mantenimiento incorpora un diagnóstico electrónico del sistema híbrido y de las baterías, además del service habitual del motor de combustión, lo que permite verificar el funcionamiento integral del vehículo.
En los modelos híbridos comercializados por el Grupo Antelo, un service cuesta actualmente entre $480.000 y $780.000, según la marca y la versión.
La diferencia aparece con mayor fuerza cuando se analiza el gasto energético. Para Emiliano Tofolo, gerente de Marketing y Electromovilidad del Grupo SDM, recorrer 100 kilómetros con electricidad puede costar entre cuatro y seis veces menos que hacerlo con un vehículo naftero, siempre que la recarga se realice en el hogar o en el lugar de trabajo.
"El costo operativo de un vehículo eléctrico es significativamente inferior. Además del ahorro en energía, desaparecen muchos componentes sujetos a desgaste, como cambios de aceite, filtros, correas de distribución, embrague o caja de cambios convencional", comentó.
En ese sentido, el especialista sostuvo que el mantenimiento de un eléctrico puede resultar entre 30% y 50% más económico durante los primeros años de utilización.
El uso define cuál conviene
Los especialistas coinciden en que no existe una única tecnología superior. La elección depende del uso cotidiano.
Para Martín Idiarte, director Comercial de Prestige Auto Mercedes-Benz, el análisis debe realizarse sobre el costo total de utilización y no únicamente sobre el valor de compra.
Señaló: "Hoy no existe una tecnología mejor para todos. La decisión depende de los kilómetros recorridos, del tipo de trayecto y del acceso a infraestructura de carga".
Mercedes-Benz comercializa en Argentina mayoritariamente vehículos con tecnología Mild Hybrid, un sistema que incorpora un motor eléctrico de 48 voltios como asistencia al impulsor naftero para reducir consumos sin modificar los hábitos de conducción.
Según Idiarte, cerca del 90% de los automóviles Mercedes-Benz vendidos en el país ya incorpora esta tecnología.
El ejecutivo explicó que un vehículo eléctrico puede ofrecer el menor costo por kilómetro cuando dispone de carga domiciliaria o laboral, mientras que un Mild Hybrid representa una excelente alternativa para quienes alternan recorridos urbanos y viajes por ruta.
Tofolo coincide con ese diagnóstico. A su criterio, el vehículo eléctrico es la mejor opción para quien utiliza el auto casi exclusivamente en ciudad y dispone de un punto de carga habitual.
En cambio, quienes alternan ciudad y viajes largos encuentran un buen equilibrio en los híbridos enchufables (PHEV), que permiten recorrer más de 100 kilómetros exclusivamente con electricidad y superar los 1.100 kilómetros de autonomía combinada gracias al motor de combustión.
¿Cuándo se recupera la inversión?
Uno de los argumentos que todavía frena a muchos compradores es el mayor precio inicial de los vehículos electrificados. Sin embargo, los especialistas sostienen que la diferencia puede amortizarse mucho antes de lo que suele suponerse.
Según Tofolo, la recuperación depende principalmente del kilometraje anual.
Los valores de referencia son los siguientes:
- Hasta 10.000 kilómetros anuales, la amortización demanda más tiempo.
- Entre 20.000 y 25.000 kilómetros por año, la inversión suele recuperarse entre tres y cinco años.
- Con más de 30.000 kilómetros anuales, especialmente en flotas, logística o vehículos comerciales, la amortización puede alcanzarse entre dos y tres años.
Por ese motivo, gran parte del crecimiento de la electromovilidad se observa actualmente en empresas de distribución, logística urbana y última milla.
Idiarte agregó que Mercedes-Benz no establece un plazo fijo porque el cálculo depende del valor del vehículo, del costo local del combustible, de la electricidad y de los beneficios fiscales disponibles en cada jurisdicción.
"No hablamos de una cantidad determinada de años. Lo correcto es analizar el costo total de utilización que tendrá cada cliente durante toda la vida útil del vehículo", explicó.
Patente, seguro y mantenimiento
Además del ahorro energético aparecen otros beneficios. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, los vehículos eléctricos e híbridos cuentan con exenciones de patente durante los primeros años, dependiendo de la normativa vigente. También existen incentivos adicionales como beneficios en peajes para determinados modelos eléctricos.
El seguro continúa dependiendo principalmente del valor del vehículo y del perfil del conductor, por lo que las diferencias no resultan tan marcadas entre tecnologías.
Donde sí aparecen ventajas claras es en el mantenimiento. Mientras un vehículo naftero requiere cambios periódicos de aceite, filtros, bujías, correas y distintos componentes mecánicos, un eléctrico prácticamente elimina buena parte de esas intervenciones.
Los híbridos ocupan una posición intermedia. Idiarte acotó: "El vehículo eléctrico tiene una mecánica mucho más simple, con menos piezas móviles y menos componentes sometidos a desgaste. En cambio, un Mild Hybrid mantiene un mantenimiento muy similar al de un vehículo convencional porque continúa utilizando un motor de combustión".
Méndez agregó que la revisión electrónica permite controlar permanentemente el estado del motor eléctrico y de las baterías mediante equipos de diagnóstico específicos.
"La revisión del sistema eléctrico se realiza con herramientas que permiten verificar el estado del motor eléctrico y de las baterías para asegurar su eficiencia y correcto funcionamiento", indicó.
La batería dejó de ser el gran problema
Si existe un punto que todavía genera dudas entre quienes analizan comprar un vehículo electrificado, ese es la batería.
Sin embargo, tanto fabricantes como especialistas sostienen que buena parte de esos temores quedaron atrás gracias a la evolución tecnológica.
Las garantías actuales alcanzan hasta 10 años o 250.000 kilómetros, según el modelo.
Mercedes-Benz, por ejemplo, ofrece:
- EQA: garantía de 8 años o 160.000 kilómetros.
- EQE: garantía de 10 años o 250.000 kilómetros.
- smart: garantía de 8 años o 160.000 kilómetros para batería y componentes de alto voltaje.
Además, las baterías actuales fueron desarrolladas para acompañar prácticamente toda la vida útil del vehículo.
Según Tofolo, hoy se estima una duración de entre 2.000 y 3.500 ciclos completos de carga, equivalente aproximadamente a entre 300.000 y más de 500.000 kilómetros, dependiendo del uso y de la tecnología empleada.
El costo de reemplazo continúa siendo elevado y puede oscilar entre u$s8.000 y u$s20.000, aunque los especialistas aclaran que muy pocas unidades requieren cambiar completamente la batería durante su vida útil.
"La enorme mayoría de las baterías no necesita reemplazarse y muchas continúan teniendo una segunda vida como sistemas de almacenamiento de energía", afirmó Tofolo.
El ejecutivo también destacó un estudio desarrollado por la plataforma sueca Carla sobre 9.954 vehículos eléctricos usados.
La investigación mostró que, luego de recorrer alrededor de 100.000 kilómetros, incluso los modelos con mayor degradación conservaban más del 91% de su capacidad original, mientras que los mejores superaban el 97%.
"Los datos reales muestran que la degradación existe, pero resulta mucho menor de lo que la mayoría imagina", sostuvo.
Qué tecnología conviene según cada conductor
La respuesta cambia según el perfil del usuario. Para quienes utilizan el auto exclusivamente en ciudad, el eléctrico aparece como la opción más económica, siempre que exista un punto de carga habitual.
Su menor costo energético, el bajo mantenimiento y los beneficios fiscales permiten reducir significativamente el costo total de utilización.
Para quienes alternan ciudad y ruta, el híbrido o híbrido enchufable ofrece probablemente el mejor equilibrio entre autonomía, eficiencia y practicidad, sin depender completamente de la infraestructura de carga.
Para quienes recorren muchos kilómetros por trabajo, la elección dependerá del tipo de actividad. Si el vehículo vuelve diariamente a una base operativa, el eléctrico permite alcanzar el menor costo operativo del mercado. Si predominan los viajes largos por todo el país, el híbrido continúa ofreciendo mayor flexibilidad hasta que la red de cargadores siga ampliándose.
La conclusión, coinciden los especialistas, ya no pasa por elegir entre un vehículo naftero, híbrido o eléctrico como una cuestión de moda o sustentabilidad. El verdadero análisis se concentra en el costo total de propiedad y en el uso que tendrá cada unidad.
"Desde hace muchos años no pensamos en una única solución tecnológica. La transición energética será diferente para cada usuario y para cada mercado. Lo importante es elegir el vehículo que mejor resuelva la necesidad de cada cliente", concluyó Idiarte.







