17 de noviembre 2003 - 00:00

Estarían con vida siete presuntos desaparecidos

Montevideo - El asesor presidencial y secretario de la Comisión para la Paz, Carlos Ramela, dijo a este diario que «siete de las personas supuestamente dadas como desaparecidas en un informe que entregó el secretario de Derechos Humanos de la Argentina, Eduardo Luis Duhalde, se encuentran vivas». Duhalde, durante su última visita a Uruguay por encomendamiento del presidente Néstor Kirchner para investigar el destino del cuerpo de la nuera de Juan Gelman, agregó a la lista de reclamos presentados por el gobierno argentino un informe en el que pide establecer el final de 13 desaparecidos. Según el asesor del presidente Jorge Batlle, esos 7 se encuentran vivos en alguna parte del mundo, cuatro ya fueron aclarados por el organismo que integra y sólo dos pueden ser nuevos, aunque uno puede llegar a figurar con pseudónimo, por lo que se debe verificar precisamente su identidad.

Las declaraciones de Ramela a este diario que pegan fuertemente en la línea de flotación de los reclamos de Kirchner a su par uruguayo por la desaparición de María Claudia García Irureta de Gelman hacia finales de 1976 después de que fuera secuestrada y traída al Uruguay, fueron pronunciadas cuando aún no se habían apagado los ecos del rechazo de Batlle al pedido de Kirchner de investigar lo que pasó con la nuera del poeta argentino, que tiene entrada libre en la Casa Rosada y se declara amigo del Presidente y del canciller Rafael Bielsa.

El martes, Batlle anticipó que el caso será incluido en el marco de la Ley de Caducidad (amnistía), y a partir de ese momento, los abogados del gobierno se encuentran respondiendo el expediente que le hizo llegar el juez de la causa, Gustavo Mirabal, quien se tomó licencia. De acuerdo con el mandato de la jurisprudencia uruguayo, al magistrado no le queda otro camino que cerrar el expediente, aunque puede pedir que se siga investigando.

También el abogado del presidente le quitó trascendencia al escrito presentado por el abogado Alberto Pérez Pérez, patrocinador de Gelman, que está firmado por el actual juez de la Corte Suprema de Justicia de la Argentina, Eugenio Zaffaroni, aunque la presentación del recurso a favor de la nuera de Gelman «amicus curiae» fue fechado el 30 de abril pasado e ingresado a los tribunales el 23 de mayo, cuando Kirchner todavía no lo había impulsado para ocupar el lugar de Julio Nazareno en el máximo tribunal argentino. «Es una opinión que no genera estado judicial ni trae complicaciones», opinó Ramela mientras que otros penalistas de nota como Carlos Curbelo Tammaro consideran que «es lo mismo que se hubiera agregado en el expediente una nota jurídica publicada en un diario». De todos modos, la presentación de Zaffaroni fue realizada por los sectores de izquierda para atacar la decisión de Batlle, quien ayer le contestó duramente a Gelman.

• Acusación


El presidente uruguayo hizo públicas sus sospechas, sólo expresadas hasta ahora ante íntimos, de que el poeta argentino supuestamente busca lucrar con la muerte de su nuera para promocionar su propio libro. «Hay gente que piensa en el conflicto como forma de vivir, a veces vive de la muerte y hasta lucra con ella.» Batlle formuló tan dura acusación al responder por la acusación que un día antes le había hecho Gelman en una carta que le envió por la decisión de archivar la investigación. «Ha cometido un acto de injusticia más ominoso que el crimen que encubre. No quisiera estar en sus zapatos», le reprochó el escritor argentino y cuyos términos fueron rechazados en el Parlamento y considerados «injustos» para el mandatario uruguayo por su posición personal con respeto a los desaparecidos.

Batlle
también mandó un mensaje por elevación a Kirchner al responder si su decisión de cerrar el caso no podría afectar las relaciones bilaterales: «Si surgen nuevas informaciones sobre este caso o cualquier otro, se seguirá investigando. La situación con la Argentina es normal, pero debemos recordar que hay 150 casos de uruguayos desaparecidos en el vecino país. No hay desaparecidos de primera y de segunda, son todos iguales».

Según Zaffaroni, la figura de «amicus curiae» le permite presentarse en un juicio donde no es parte, pero con justificado interés en la resolución final, además de estar avalado por la jurisprudencia internacional. Fundamentó su intervención por tratarse de una ciudadana argentina y porque «el hecho presenta características aberrantes desde el punto de vista criminológico, bordeando la patología por parte de sus autores y cómplices». Zaffaroni consideró que el caso Gelman no puede encuadrarse dentro de la Ley de Caducidad porque debe aplicarse el principio jurídico de «ocasión» y «oportunidad». Para su particular criterio de la interpretación del Derecho no es lo mismo juzgar a «quien sólo comete el hecho en oportunidad de sus funciones, aprovechándose de las facilidades que éstas le ofrecen» que aquel que «lo comete de ocasión» y ejemplifica con funcionarios judiciales que cometen un delito diferente del que fueron a investigar. Para el juez argentino, es delito el cometido «por un bombero que viola a la mujer que va a rescatar y queda aislado en un derrumbe».

Ese ejemplo lo utiliza para poder penetrar en las excepciones que establece la Ley de Caducidad que, en su artículo 2º, no establece el beneficio de la amnistía para
«los delitos que se hubieran cometido con el propósito de lograr, para su autor o para un tercero, un provecho económico.Y, en ese punto, Zaffaroni razona de la siguiente manera: «Es conocido que los bebés se comercian, que tienen un precio nacional e internacional por infame que se considere a ese comercio... No fue un kilogramo de cocaína, sino otro objeto que tiene valor en el mercado negro: un bebé.Y para apoderarse de ese objeto llevó secuestrada a la madre hasta Montevideo y, para ocultar el apoderamiento, le dio muerte después del parto».

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