Faltan cárceles: llega a 26% la superpoblación de presos

Judiciales

El vertiginoso aumento de la inseguridad y la lentitud de los procesos judiciales son, posiblemente, la causa del actual colapso del sistema penitenciario argentino. Los puntos del petitorio de Juan Carlos Blumberg referidos a política carcelaria (trabajo de presos, aceleración de sentencias y construcción de prisiones) parecen no estar errados si se tiene en cuenta que la capacidad de alojamiento está excedida en 26% y la mayoría de los procesados no tienen aún condena.

El Servicio Penitenciario Federal (SFP), que administra 28 cárceles y 10 alcaldías en distintas partes del país con una capacidad total de 8.375 plazas, aloja en 2004 cerca de 9.200 personas (una superpoblación de 10%), de las cuales sólo 44% fue sentenciada y el resto sigue esperando como procesado.

Peor aún es la situación del sistema provincial, donde ya se acumularon más de 8.000 presos en comisarías porque las cárceles no dan abasto. La población penitenciaria en el servicio provincial pasó de algo menos de 15.000 personas en 1999 a más de 27.000 en la actualidad, colapsando las prisiones que, en total, no pueden alojar a más de 19.000 (la superpoblación llegó a un grave 42% -en promedio, las cárceles están excedidas 26% entre el SFP y el sistema provincial-). Los números preocupan más si se considera que en la provincia de Buenos Aires 90% de los detenidos no fue condenado. Los preocupantes datos pertenecen a la asociación civil Unidos por la Justicia. «Hay muchos delitos y el Servicio Penitenciario está en una situación crítica. La tendencia es el aumento de presos. Si se tienen en cuenta posibles políticas de shock que instrumente el área de seguridad, podría incrementarse aun más la cantidad de personas detenidas, y esto agravaría la crisis», indicó a este diario Martín Gershanik, investigador de la entidad.

El riesgo de un colapso terminal en las cárceles si no se amplía el espacio de alojamiento se posibilitaría, además, si no se revierte la tasa de reingreso de delincuentes en las instituciones penitenciarias.

Según el estudio de Unidos,
al cabo de 6 años, 40% de los liberados vuelve a ingresar en prisiones federales. Esta tasa sería en realidad aún mayor si se considera que sólo mide los presos que salen y entran nuevamente en el sistema federal y no expresa los casos de personas que son liberadas de cárceles provinciales e ingresan en federales, y viceversa.

«Esto demuestra que las cárceles no rehabilitan. La vida que se lleva adentro no otorga posibilidades necesarias para la reinserción en la sociedad»,
dijo Gershanik.

La amenaza de desborde en las cárceles se explica también por el alto crecimiento de la inseguridad.
La cantidad de delitos contra la propiedad, las personas y otros en 1996 alcanzó los 762.730. Seis años después, en 2002 -última cifra que se tiene en la Dirección Nacional de Política Criminal-, esa cantidad creció 75% y pasó a
1.340.529. En ese mismo período, la tasa de sentencias condenatorias en relación con el total de hechos delictuosos bajó de 2,5% a 2% en todo el país y, particularmente en la Justicia nacional, sólo 0,7% de las causas iniciadas obtuvieron sentencia, según un reciente informe de la Procuración-General de la Nación.


En los últimos 4 años, mientras continuaba el crecimiento del delito y la caída de las sentencias, el presupuesto del SFP creció casi 50% (en pesos): pasó de $ 239.513.295 a $ 357.924.723 asignados para este año. De esta partida, alrededor de 80% se agota entre sueldos y retiros.

¿Cuál es el perfil de los presos en la Argentina? Según Unidos,
84% del total es argentino y el resto extranjero; y 60% apenas alcanzó los estudios primarios. Cada preso le cuesta al país alrededor de $ 3.000 mensuales.

Hay 107 presos cada 100 mil habitantes y un total de 38.604 en el país
, según estableció el Centro Internacional de Estudios Penitenciarios del King's College de la Universidad de Londres. Esta institución elabora además el ranking mundial de presos en relación con la población e investiga mejoras en la aplicación de políticas penitenciarias.

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