14 de mayo 2004 - 00:00

Fiscal solicitó ayer 4 años de prisión para María Julia

Con voz pausada, el fiscal Oscar Amirante pidió ayer que María Julia Alsogaray sea condenada a 4 años de prisión, inhabilitación por 10 años para ocupar cargos públicos y el decomiso de bienes por 1.347.000 dólares o su equivalente en pesos.

Le llevó una hora y cuarentaminutos exactos al fiscal exponer el alegato con el que detalló los tres puntos en los que cree que se comprobó el supuesto enriquecimiento ilícito de la ex secretaria de Recursos Naturales. Casi monocorde, Amirante enumeró los tres hechos que María Julia no pudo comprobar: 1) el ingreso de 500.000 dólares por honorarios de Astilleros Alianza; 2) el de 622.000 dólares de fondos reservados, y 3) el de dividendos por venta de acciones de Pincar SA -una firma familiar-. Los otros tres puntos en juego -herencia de sus padres, división de bienes por divorcio y honorarios de Estibajes Norteno los tocó.

En realidad, según el fiscal, María Julia pudo comprobar que recibió sueldos en negro cuando era funcionaria, pero «no fueron fondos reservados» porque no estaban en el marco de Ley secreta 18.032 que reglamentaba esos pagos «sólo a organismos de seguridad de Estado».
Traducido: el fiscal entiende que precisamente allí se hospeda el «enriquecimiento ilícito», en tomar dinero del Estado que «no le correspondía». «Una cosa es demostrar el incremento patrimonial, y otra es justificar su legalidad», sentenció Amirante tras un sorbo de agua y apeló a la experiencia política de la ingeniera: «Además, no puede ampararse en que se trataba de una ley secreta. Por su trayectoria hubiese investigado».

Amirante no cambió el tono con el que había iniciado su speech para decir que el contrato entre María Julia y Astilleros Alianza posee «serias fallas formales», por lo que concluyó que «no existió». «Estamos en presencia de un engaño en la confección de este convenio, las facturas y los recibos», sentenció el fiscal.

Con un cuarto intermedio de tres horas de separación, Bisserier inició su alegato un tanto pesimista y con preguntas. «El primer juicio ha sido social», dijo, mostrándose suelta y locuaz y luego se preguntó: «¿Se está juzgando un delito o un pecado»? Incluso le mojó la oreja a Amirante -«me congratulo con que ésta es una exposición oral y no un trabajo por escrito», le dijo al acusador, quien había leído su alegato-.

Bisserier desplegó su verborragia durante casi tres horas, con la que pidió la absolución de María Julia y llenó de críticas a Juan José Galeano -juez durante la instrucción-.

Irónica, la «defensora de pobres y ausentes» sostuvo que «la pluma» del magistrado se basó en un «código procesal paralelo, virtual y mutable-.

Además, la defensora sacó a relucir una presentación realizada ante la Corte Suprema en la que pide la nulidad de lo actuadopor el contador
Eduardo- Laurence, quien se desempeñó como perito en la causa a pesar de no ser perito oficial, tal como él mismo lo explicó durante su declaración en el juicio oral.

La próxima semana será la decisiva, con las réplicas y aclaraciones, y luego la sentencia del tribunal. Aunque antes, si así lo decide, María Julia podría utilizar su última chanche de hablar ante los jueces que la juzgan.

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