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Los porqués del caso Grassi
Lo único verdadero que dijo el noticiero de «Canal 13», al comentar adulterado el fallo de esa Cámara de Apelaciones, fue que «los fiscales de Morón buscan más presentaciones contra los abusos del padre Grassi». Es cierto, desde que cayeron 6 testigos buscan otros y no los encuentran. «Clarín» se los exige frente al embrollo jurídico en que lo metieron los de Morón tras no lograr eco con la denuncia en otros medios. La rechazó por inconsistente «Telefé», también Jorge Lanata para «Canal 2». El periodista Rolando Graña, ahora en el horario central de canal «América» a la noche, acaba de declarar y fueron publicados en «Noticias» hechos graves. Este es el diálogo.
Periodista (de «Noticias»): ¿Qué le parece la designación de Miriam Lewin (la ex «Canal 13» y «Telenoche Investiga») como su reemplazante en «Punto.doc»?
Rolando Graña: Es una buena periodista. Aunque me parece que la investigación del padre Grassi estuvo un poco forzada. No me gustó. A NOSOTROS NOS OFRECIERON DAR EL CASO CON UN TESTIMONIO CLAVE PERO A CAMBIO DE DINERO.
El único «acusador» con el cual pretende mantenerse en pie a duras penas el caso Grassi es Oscar Aguirre, «Gabriel». Es, sin embargo, abrumadora la prueba de sus falsedades. Tiene escritas cartas de puño y letra explicando que huía de la Fundación porque extrañaba la calle -donde era líder de un grupo de 30 chicas y chicos- y porque no se llevaba bien con sus compañeros, chicos también, de la Fundación Felices Los Niños. Hay testimonio de familias que luego fueron su tutor. Está el hecho probado de que intentó extorsionarlo por dinero al padre Julio Grassi para frenar su declaración en «Telenoche Investiga». Igualmente las llamadas -comprobadas técnicamente- de Aguirre a la Fundación antes del programa del 23 de octubre con infamaciones. Está probado que Oscar Aguirre ya no estaba en la Fundación en la fecha en que inventó uno de los presuntos «abusos» a los que lo habría sometido el sacerdote. Hay decenas de testimonios de quienes fueron sus compañeros en la Fundación, etcétera.
• ¿Habrá resguardo corporativo?
No obstante, se sabe que le será difícil a la Cámara de Apelaciones de Morón descartar a «Gabriel» como hizo con «Ezequiel» porque desaparecería totalmente la acusación contra Grassi y, por tanto, no habría causa ni juicio. Aunque todo demuestre abrumadoramente que este testigo miente y que le pagaron para ser «testigo clave», en cualquier otro fuero ajeno a Morón ya habría sido descartado. Pero al caerse este único sostén en pie de la acusación las consecuencias serían nefastas para «Clarín» y para los complotados fiscales y jueces de garantías de Morón encabezados por el fiscal Federico Nieva Woodgate que inventaron esta causa. Algunos ya tienen pedido de juicio político y se extendería a no menos de 6 judiciales, incluida la jueza de menores hoy en San Isidro Mirta Ravera Godoy, quien inició la maniobra anti-Grassi en otra jurisdicción ajena a Morón, donde siempre había actuado. Ravera Godoy, su ascenso fue sólo en San Isidro -lo que la disgustó y por lo cual recriminó a sus amigos en Morón-, desató esta infamia contra el sacerdote que tras tantos intentos en otros medios terminó «comprando» «Canal 13».
• Izquierda defiende a un activista «de calle»
La reacción inicial adversa en programas televisivos y revistas de izquierda a tomar la falsedad contra el sacerdote Grassi fue porque no se conocía que este joven «Gabriel» era un activista de la línea «de calle». Fue detenido, por ejemplo, el 20 de diciembre, cuando se desató el vandalismo que precedió a la renuncia de Fernando de la Rúa. Hoy «Gabriel» es cobijado por una ONG (organización no gubernamental), La Fraternidad, cercana a Luján, de tendencia marxista que aloja a pocos chicos de la calle y tiene una envidia casi enfermiza contra el éxito de la Fundación que creara el sacerdote Grassi, siendo una de los muchos interesados en copar la Fundación Felices Los Niños para inculcarles ideología a los 6.000 chicos de la calle atendidos allí y preparar futuros cuadros de activistas «de calle».

