28 de marzo 2007 - 00:00

Pide también Corte Suprema que se respete la división de poderes

(¿Desde la Casa Rosada reclamarán la renuncia a los 7 miembros?) ¿Pedirá ahora el gobierno renuncias en la Corte Suprema de Justicia luego de que este cuerpo, en donde el oficialismo tiene mayoría, le reclamase mesura y equilibro ante el pedido de un ministro de que dimita el presidente de la Corte de Casación Penal de la Nación? Un texto poco usual por la distancia que implica respecto de la administración Kirchner -aunque más que moderado, casi tibio- parece un revés del Ejecutivo en su asonada contra el máximo tribunal de apelaciones en materia penal, al que acusan los funcionarios de demorar juicios a militares imputados de delitos de lesa humanidad. No era lo que esperaba el gobierno, y lo revela el debate interno que tuvieron los jueces del máximo tribunal del país, donde se impuso su presidente, Ricardo Lorenzetti, a quien se le atribuye también haber "negociado" con la Casa Rosada cada palabra del comunicado que se conoció ayer. De todos modos, de haber permanecido en silencio, estos jueces habrían consentido una agresión a la división de poderes de la cual, en cualquier momento -como les ocurrió a algunos de sus colegas- pueden ser víctimas.

Ricardo Lorenzetti
Ricardo Lorenzetti
Pasaron muchas horas pero, finalmente, la Corte Supremade Justicia rompió el silencio.Anoche salió a reclamar «mesura y equilibrio» al gobierno, luego de los cuestionamientos lanzados por Néstor Kirchner y varios de sus funcionarios a la Cámara de Casación Penal a raíz de la demora en el trámite de causas sobre derechos humanos.

Fue en un comunicado de prensa muy corto, cinco o seis líneas, de estilo más que cauteloso pero significativo a nivel institucional.

«Con relación a la cuestión planteada respecto de algunos jueces de la Cámara Nacional de Casación Penal, es preciso señalar que, sin perjuicio de la conducta de los miembros de los tres poderes del Estado, está sometida a controles republicanos, dicho control debe ser efectuado con mesura y equilibrio, utilizando los medios institucionalmente previstos, a fin de respetar la honorabilidad e independencia judicial

En definitiva reclamó que la administración Kirchner respete la independencia judicial.

El pronunciamiento del más alto Tribunal comenzó a discutirse durante la mañana en la tradicional reunión de los martes que los jueces utilizan para firmar sentencias. Sin embargo, recién tomó forma cuando anochecía. Que el documento viera luz tuvo decisiva influencia Ricardo Lorenzetti. No todos los magistrados eran partidarios de involucrarse en este invierno que separa al gobierno y a la Cámara de Casación.

Lorenzetti impuso su criterio y logró una expresión que, aunque moderada, le reserva autoridad a la Corte Suprema.

Resultaba incomprensible el silencio del tribunal que en otras oportunidades habían batallado en defensa de la independencia de los poderes y se habían expresado contra la condena de los jueces por el contenido de su sentencia.

Ese silencio no cayó bien en los tribunales inferiores que olfatearon algo de complicidad kirchnerista porque la Corte como cabeza de un poder del Estado nada decía sobre la ofensiva que el Presidente en persona encabezó contra la Cámara de Casación presionándolos para apurar los juicios a militares y amenazándolos con la destitución.

Hubo varios borradores producto de una discusión que implicó a Lorenzetti, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda-, Carmen Argibay, Elena Highton de Nolasco y Enrique Petracchi. No estuvo Eugenio Zaffaroni de gira por el exterior.

  • Respeto

    En el primer trazo del documento, los jueces coincidieron que el país necesitaba que los poderes se respetaran. ¿ Realmente el gobierno intervino en asuntos de exclusividad de los jueces? ¿Hay conflicto de poderes? Para ambos interrogantes los jueces supremos evaluaron que no existía un litigio insalvable que pudiera afectar la institucionalidad de la República.

    «Sólo fue un desborde verbalizado de la campaña electoral», lanzó uno de los magistrados que en perfil de filósofo consideró a la discusión como pasajera y dentro del proceso pre-octubre. «¿No es el Presidente acaso un candidato?», reflexionó luego.

    Las opiniones transitaron por niveles diferentes y a punto estuvo de distanciar a los magistrados. En rigor, se temía que un pronunciamiento abriera un frente de conflicto con el gobierno que la Corte no está interesada en mantener.

    Hasta después del mediodía de ayer, el acuerdo entre los jueces supremos era guardar silencio porque serían ellos los que deberían sentenciar en caso de que los camaristas de Casación apelaran ante el Tribunal su destitución. Pero Lorenzetti insistió en llamar a la cordura y sus pares se avinieron al pedido con el argumento central de que los tres poderes podían ser objetos de controles. Y en el caso de los jueces debían utilizarse los medios institucionalmente previstos. Es decir, el Consejo de la Magistratura que tendrá que decidir sobre la conducta de los jueces.

    Antes que la Corte, la Asociación de Magistrados le reclamó públicamente a Kirchner «recato» .

    «Nunca la diatriba puede constituir el camino para la realización de la Justicia, menos aun cuando emana de la máxima autoridad administrativa de la República que, como tal, tiene la mayor obligación institucional de respetar la independencia judicial y evitar que, merced a sus palabras, se confunda a la ciudadanía y se ahonde la desconfianza generalizada en las instituciones del país», dijo la Asociación en un comunicado firmado por su presidente, Ricardo Recondo, y la vicepresidenta Lidia Soto.
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