21 de junio 2001 - 00:00

Senadores, solidarios con Menem

El Senado quedó envuelto en una polémica sobre los últimos 60 años de historia argentina, antes de que el PJ bajara al recinto para aprobar un proyecto de resolución en solidaridad con Carlos Menem.

Peronistas y radicales cruzaron, con severidad pero sin violencia, acusaciones y reproches por actitudes del presente y, sobre todo, del pasado más convulsionado. También se vinculó al gobierno con la prisión. El justicialismo le adjudicó una utilización política para ocultar «ineficiencia en la gestión». Pero no hubo escándalo, a pesar de los pronósticos.

Surgido de la pluma del entrerriano Héctor Maya, del bloque disidente 17 de Octubre, la iniciativa sufrió algunas correcciones y fue firmada por la cordobesa Beatriz Raijer, Ramón Ortega y José Luis Gioja, entre otros. Esta propuesta clama «profunda preocupación por la detención» del ex presidente, al mismo tiempo que «hace votos para que, en el respeto irrestricto al Estado de Derecho y con la debida transparencia, se resuelva inmediatamente su situación procesal y su libertad, dejando a salvo su buen nombre y honor».

La sesión estuvo a punto de naufragar cuando Antonio Cafiero levantó la temperatura y comenzó a lanzar frases de grueso calibre. Mientras el porteño José María García Arecha y el frepasista Pedro Del Piero abandonaban el recinto, el bonaerense culpó a los radicales de haber formado parte de la junta consultiva de la Revolución Libertadora. «El radicalismo aprobó los fusilamientos del '56», cargó Cafiero, sin que Raúl Galván pasara del amague de réplica. Ningún radical recogió el guante y no hubo colisión ni fracaso de la deliberación.

• Desacato

«Ricardo Balbín estuvo preso, pero no por una decisión de Perón, sino porque se le aplicó la ley de desacato», versionó el veterano legislador para retrucarle al radical Luis León que había evocado la figura de Balbín. «Yo lo vi salir esposado, cuando no había juicios justos», se emocionó el chaqueño.

Finalmente,
Cafiero señaló que «el radicalismo persiguió y humilló al peronismo siempre que pudo», aunque ignoró si sucedió lo contrario durante los primeros gobiernos de Perón.

Leopoldo Moreau
presentó un tibio alegato en contra -mencionó torturas a estudiantes de la UCR y otras barbaridades-, aunque prefirió centrarse en la causa contra Menem. «No la conozco y tampoco me correspondería conocerla, pero como he investigado el affaire IBM-Banco Nación, sé que coinciden los pasos que tuvieron las coimas que se pagaron en ambas operaciones», deslizó el radical.

José Luis Gioja
repitió la coherencia del bloque que comanda. «Todos los peronistas dijimos el 26 de abril que no había que politizar la Justicia ni judicializar la política. Junto con los diputados, advertimos esta situación la semana pasada», subrayó como portavoz de su bancada. Eduardo Menem, que contemplaba el intercambio de gentilezas entre los bloques mayoritarios, rompió el silencio «porque me parece que no me puedo callar frente a algunas afirmaciones que no se ajustan a la verdad. No voy a acusar a nadie, aunque quiero señalar que tratar de defender la idea de que un gabinete, encabezado por un presidente elegido por millones de argentinos y que estuvo 10 años en el poder, actuó como banda agravia al Derecho, la razón y el sentido común», comenzó.

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