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La bomba de Leliq implicará un déficit cuasifiscal de 4%

Casi ningún analista cree que el Gobierno logrará cumplir con la meta fiscal de déficit cero. A contramano opera el creciente endeudamiento del Banco Central que aporta un déficit peligroso.

Sin duda la atención de la mayoría del público está sobre el dólar, la inflación y la tasa de interés. Y no es para menos. Sin embargo, hay un lado B de todo el rompecabezas monetario pergeñado por el BCRA y el FMI: el creciente stock de Letras de Liquidez del BCRA (Leliq).

Hay que recordar que en el primer rescate del Fondo se firmó el certificado de defunción de las, hasta ese entonces, temibles Letras del BCRA (Lebac) que habían llegado en febrero del 2018 a superar los $1.274.000 millones, de los cuales $428.452 millones estaban en manos de los bancos. Este stock de Lebac representaba, entonces, más del 130% de la base monetaria. Se pensaba que “muerto el perro se acaba la rabia”. Pero se subestimó tanto la extensión como la profundidad de la recesión y el comportamiento del “trilema” dólar-tasa-inflación.

Así de la mano de la estrategia contractiva de la política monetaria, mes a mes, fueron ganando tímidamente terreno las Leliq. Al momento de la desaparición total de las Lebac, ya las Leliq pasaron a representar casi 50% de la base a fines del 2018.

En la actualidad las Leliq rozan el billón de pesos y son más del 70% de la base monetaria. El año pasado los intereses que pagó el BCRA fueron casi $132.000 millones. Ya en lo que va del 2019, los intereses pagados por el BCRA ya se acercan a los $129.000 millones, solo en el primer trimestre.

Hoy esto no parece inquietar ni al Gobierno ni al FMI. Está claro que tienen otros problemas más acuciantes sobre la mesa como para preocuparse hoy de las Leliq. Pero es como barrer debajo de la alfombra. Sin duda será una complicada herencia para el próximo gobierno. Porque las proyecciones de este stock de deuda del BCRA, hoy solo en manos de los bancos, dan cuenta que para fin de año superaría los $1.516.000 millones siendo el 113% de la base. El Estudio Broda proyecta, con estos números, que con una tasa nominal del 65,5% (5,45% promedio mensual) los intereses mensuales rondarán casi los $83.000 millones a fin de año. Lo más inquietante es que el déficit cuasifiscal (del BCRA) se elevará a casi 4% del PBI para el cierre del 2019.

De modo que el Gobierno sigue su cruzada en pos de cumplir a rajatabla las metas fiscales con el Fondo camino al “déficit cero” (sobre el que nadie tiene esperanzas de que se cumpla este año), es decir, mantiene el ajuste del gasto vía reducción de los subsidios económicos (suba de tarifas y de servicios), recorta los gastos de capital y sigue licuando los salarios públicos. Pero por otro lado, amén del aumento del gasto en intereses de la deuda pública, que será un lastre futuro para las arcas fiscales, el intríngulis monetario generaría un déficit cuasifiscal de casi 4 puntos del Producto a fin de año.

“Si bien el rápido crecimiento del stock de Leliq no luce que podría ser causa de desestabilización hasta que asuma el próximo Presidente, lo cierto es que la dinámica de los pasivos remunerados del BCRA es sin duda una cuestión preocupante”, advierte el Estudio Broda.

El otro aspecto a tener presente es que esta montaña de Leliq, hoy encerradas entre las paredes del sistema financiero, implica un fuerte castigo al crédito privado. “El desarme de Lebac derivó en una suba de plazos fijos que terminó en aumento de las Leliq. No hubo traslado ni a circulante ni a crédito”, señala MacroView. El Estudio Ferreres explica que el traspaso de Lebac a Leliq implicó pasar de un riesgo de mercado a un riesgo bancario, o sea, de un producto de mercado (porque las podían tener los ahorristas) a un producto financiero.

Las Lebac explotaron por el boom de endeudamiento externo para financiar el déficit fiscal. Las Leliq son distintas pero pueden hacer el mismo daño. Es clave la velocidad con que siga creciendo el stock. Un tema pendiente para el 2020.

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