8 de febrero 2023 - 00:00

La calle se sublevó otra vez contra la reforma de las jubilación de Macron

A la reiterada movilización, los sindicatos prometen sumar una escalada de huelgas y hasta hablan de una por tiempo indeterminado. Dos tercios de la población se oponen a la iniciativa que trata el Parlamento.

TERMÓMETRO. París fue la ciudad de Francia que albergó ayer la mayor movilización contra la reforma previsional del Gobierno liberal, pero el rechazo a la misma unifica a la mayor parte de Francia.
TERMÓMETRO. París fue la ciudad de Francia que albergó ayer la mayor movilización contra la reforma previsional del Gobierno liberal, pero el rechazo a la misma unifica a la mayor parte de Francia.

París - Francia vivió ayer nuevas y masivas protestas contra la reforma del sistema previsional del presidente Emmanuel Macron, a lo que se sumó el llamado de los sindicatos a realizar huelgas “más duras” para dar por tierra con ese impopular proyecto que examina el Parlamento.

“Si el Gobierno sigue sin escuchar, tendremos que pasar al siguiente nivel”, advirtió el líder del sindicato CGT, Philippe Martinez, pidiendo paros “más duros, más numerosos, más masivos e indefinidos” al inicio de una marcha en París.

Dos de cada tres franceses, según los sondeos, se oponen al retraso de la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y al aumento para 2027 de 42 a 43 años del tiempo de aportes necesario para cobrar una pensión completa, como propone el Gobierno liberal.

Respaldados por ese rechazo, los sindicatos libran una ofensiva con huelgas y protestas pacíficas que el 31 de enero se tradujo en la mayor manifestación contra una reforma social en tres décadas, en la que participaron entre 1,27 y 2,8 millones de personas, según las estimaciones oficial y de los organizadores, respectivamente.

Pero, pese al fuerte rechazo, el Gobierno mantiene su plan, que busca a su juicio evitar un déficit de 14.600 millones de dólares en la caja previsional para 2030 y así alinearse con lo que rige en otros países europeos.

Escenario

Por ahora, la relación de fuerzas parlamentaria favorece al presidente. El lunes, en la primera jornada de debate plenario en la Asamblea Nacional (cámara baja), 292 diputados votaron en contra y 243 a favor de una moción de la izquierda que pedía el retiro del plan. El Gobierno escogió, no obstante, un procedimiento parlamentario que limita el tiempo de debate en las dos cámaras del Parlamento y le permite aplicar su plan, si estas no se han pronunciado para el 26 de marzo.

“El inmovilismo no está permitido”, subrayó el ministro de Trabajo, Olivier Dussopt, quien defiende la reforma, aunque “abierta a mejoras”. Así, crece la perspectiva de un endurecimiento de las protestas. “Si queremos que el Gobierno ceda, la única manera es bloquear el país, el transporte, la energía, la juventud”, dijo Arnaud Rougier, un manifestante de 55 años en Toulouse (sur).

Para Laurent Berger, líder del principal sindicato, el reformista CFDT -partidario tradicionalmente del diálogo-, el Gobierno cometería una “locura democrática” si no escuchara el rechazo mayoritario.

Balance

El éxito de la movilización está en las manifestaciones. Las autoridades calcularon que las marchas d ayer reunieron a entre 900.000 y 1,1 millones de personas. El Gobierno desplegó 11.000 policías y gendarmes en previsión de incidentes.

Por su parte, las huelgas, que afectaron sobre todo al sector de los transportes, la educación y la energía, no han logrado paralizar la economía francesa.

El servicio de trenes y el transporte público de París estuvieron ayer de nuevo “perturbados”, aunque menos que en ocasiones anteriores, y se canceló un vuelo de cada cinco en el aeropuerto parisino de Orly.

La CGT reivindicó una caída de 4.500 MW de producción de energía, equivalente a más de cuatro reactores nucleares, por los paros en este sector, así como una huelga del 75% y 100% en las refinerías de Total Energies (un 56% según la dirección).

Aunque la reforma es una promesa electoral de Macron, los observadores estiman que su reelección en 2022 se debió en gran parte al deseo de los electores de evitar la victoria de su rival en el balotaje, la ultraderechista Marine Le Pen.

Semanas después, el oficialismo perdió su mayoría absoluta en la Asamblea. Ahora espera el apoyo de la oposición de derecha Los Republicanos (LR) –favorable a la reforma pero con algunos cambios–, ante la negativa de las fuerzas de Le Pen y de la izquierda.

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