Ubicado en el corazón de la capital española, este edificio del siglo XIX supo tener múltiples vidas antes de convertirse en lo que es hoy. Desde convento hasta vivienda particular, el lugar guarda en sus paredes siglos de historia que fueron cuidadosamente respetados en su restauración.
Hoy, este espacio renovado presenta una propuesta hotelera diferente. La clave de su atractivo radica principalmente en haber preservado su identidad original y al mismo tiempo llenarlo de modernidad. Sus dueños aseguran haber creado el lugar perfecto para relajarse y vivir como la clase noble.
Las comodidades del hotel más grande de Madrid
La experiencia comienza desde la bienvenida ya que el personal está preparado para contar cada detalle de la historia del lugar. CoolRooms Palacio de Atocha cuenta con 34 habitaciones que fueron diseñadas para destacar por su amplitud.
El promedio de superficie ronda los 80 m², pero algunas suites llegan hasta los 134 m², con baños inmensos que parecen directamente unos spas. Las habitaciones no solo se destacan por su tamaño, sino también por su estilo que combina el pasado y el presente.
La escalera principal, declarada patrimonio cultural, fue respetada en su estructura original y sutilmente iluminada para conservar su presencia imponente. El trabajo conjunto de los estudios Antana y Proyecto Singular, junto con la diseñadora de iluminación María Covarrubias, permitió lograr un equilibrio perfecto entre lo antiguo y lo moderno.
En el centro del edificio se encuentra un patio interno que esconde una pileta rodeada de vegetación. Cada habitación fue pensada como un espacio autónomo y cómodo. CoolRooms logró lo que muchas cadenas buscan sin éxito: crear un hotel que no solo hospeda, sino que cuenta una historia.
Dejá tu comentario