Para salir de la ensalada de lechuga y tomate, más un poco de zanahoria y alguna otra hoja verde, el repollo blanco siempre puede ser una buena variante. A pesar de no siempre tener demasiados adeptos, el secreto está en el acompañamiento.
Anotá esta preparación y su paso a paso y pronto se convertirá en una de tus comidas favoritas.
Esta receta de repollo y salsa Cesar te va a encantar
Para salir de la ensalada de lechuga y tomate, más un poco de zanahoria y alguna otra hoja verde, el repollo blanco siempre puede ser una buena variante. A pesar de no siempre tener demasiados adeptos, el secreto está en el acompañamiento.
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Con la preparación correcta cualquier verdura puede pasar de un ingrediente extra a la ensalada a un plato digno de un restaurant. El repollo Cesar es una receta para transformar este tipo de vegetales que a simple vista son algo rústicos en un rico plato: está mucho más al alcance de la mano de lo que cualquier aficionado o aficionada a la cocina cree.
Son fuente de vitamina A, vitamina C y folatos, que intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos. El consumo de repollo se recomienda especialmente a quienes padecen molestias estomacales, para quienes tienen problemas cardíacos y para quienes tienen problemas intestinales.
Hay quienes cortan el repollo en pedacitos chicos y lo agregan a una ensalada con otros vegetales; o le ponen mayonesa y lo mezclan. En esta ocasión, hay otra variante que tiene que ver con la salsa que se le puede echar encima: una típica salsa césar.
Para preparar la salsa:
Para poder disfrutar de este plato, y del repollo en general también, hay un detalle que no es menor y que cambiará la degustación de esta comida: cocinar el repollo en el horno.
Hay que tomar un repollo entero y cortarlo al medio. Luego, apoyando la base plana contra la tabla o la mesada, cortarlo en juliana, de manera transversal. De un repollo de tamaño normal, quedarán entre ocho y diez lonjas, aproximadamente.
Precalentar una asadera en el horno, untarla con un chorrito de aceite de oliva y distribuirlo bien para luego poner los pedazos del repollo. También se puede pintar con un poco de aceite la parte superior. También, antes de cocinarlo, se le puede poner sal a gusto (sal gruesa queda mejor).
Luego de unos minutos, el repollo estará sequito y crocante por efecto del calor y del aceite. No hace falta dar vuelta las porciones, aunque también es a gusto de quien lo está cocinando. Retirar del horno.
En cuanto a la salsa, lo único que hay que hacer es poner todos los ingredientes en una multiprocesadora hasta que tenga una consistencia espesa.
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