Pocas mansiones tienen la historia de esta. Se trata de la finca McNally, una joya arquitectónica que permaneció oculta por más de 100 años y cuenta con una fascinante historia detrás. Esta recién estuvo disponible para le venta en 2019 y se vendió por u$s3 millones en 2021.
La impresionante vivienda se incluyó en el Registro Nacional de Lugares Históricos en 2007 y, gracias a Susan Pickering Photography, ahora se puede ver y apreciar su interior. A continuación, la historia de la finca McNally.
La historia de la misteriosa mansión
Nacido en Irlanda de padres escoceses, Andrew McNally emigró a Estados Unidos en 1857 en búsqueda de prosperidad económica. Tras establecerse en Chicago, cofundó la editorial de cartografía Rand McNally & Co junto con William Rand, y ambos se convirtieron en millonarios.
Sin embargo, cuando viajó a California con 40 años quedó enamorado de su clima y paisaje, por lo que decidió establecerse allí y construir una casa, finalizada en 1888 por el famoso arquitecto Frederick Roehrig. El estilo arquitectónico de la misma se considera un "estilo Reina Ana simplificado". Se puede observar una llamativa torreta redonda, pero con tejas y tablillas de madera sin adornos.
Luego de asentarse en el clima cálido del estado americano y convertirse en un "caballero granjero", en 1904 y con 68 años, McNally murió producto de una neumonía. Con el correr del tiempo se conservó bastante bien y pasó por manos de distintos propietarios, aunque su excelente estado actual se debe en gran medida a la familia Dupuy, que la preservó con sus elementos originales durante más de 50 años.
Así es la mansión victoriana que estuvo oculta por más de 100 años
La finca McNally ocupa 2.000 metros cuadrados y cuenta con nueve dormitorios y cinco cuartos de baño. Su interior destaca por sus detalles originales del siglo XIX, y cuenta con una vista impresionante de la isla Catalina. Además resalta su carpintería tallada, hermosas vidrieras y paneles de madera de abeto Douglas.
Por otra parte, todos los espacios de la vivienda generan una sensación de amplitud, debido a sus techos altos y enormes ventanales. Asimismo, cuenta con salas de estar y un comedor sumamente acogedores.
La parte más llamativa de la casa es la sala turca octogonal, que se caracteriza por paneles de madera de estilo medio oriental y lujosas telas de seda con patrones bordados, además de alfombras llamativas y sofás bajos. En las paredes superiores se pueden observar estampadas frases en árabe, que se cree podrían ser palabras del Corán.
En el último siglo, gran parte de los terrenos y jardines originales se han perdido en ventas privadas, y la casa ahora se asienta en solo 0,32 hectáreas. Sin embargo, todavía se conservan algunas características de la finca original de 4,8 hectáreas.
Actualmente, el jardín trasero aún mantiene una increíble pajarera, un viejo capricho de McNally por la moda victoriana de coleccionar flora y fauna tropicales.
Dejá tu comentario