Estos alimentos están creados exclusivamente para generar adicción.
Durante los últimos años, el debate sobre la alimentación dejó de centrarse únicamente en el peso para poner el foco en cómo afecta lo que comemos al funcionamiento del cerebro. Los alimentos ultraprocesados que presentes de la dieta cotidiana de la mayoría de las personas comenzaron a ser cuestionados por los científicos y doctores. La charla ya no solo se trata si nos hacen adquirir más o menos grasa, sino también por su influencia en la salud mental.
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El consumo de este tipo de productos que contienen una gran cantidad de azúcares, grasas, sal y aditivos, crece a paso agigantado a nivel global. Hay muchos estudios y encuestas que señalan que este tipo de alimentos forman una parte significativa de la dieta diaria en países de altos ingresos, lo que encendió alarmas sobre sus consecuencias a largo plazo. Su impacto puede afectar a muchos sistemas del organismo y puede ir desde el metabolismo hasta el estado de ánimo.
El circuito de la dopamina: ¿por qué son tan adictivos los alimentos industriales?
Los científicos afirman que alimentos ultraprocesados son resultado de un diseño meticuloso para maximizar el placer, el consumo y la rentabilidad mediante el procesado industrial. Estos productos buscan generar una respuesta en el cuerpo.
Están hechos con combinaciones perfectas de grasas, azúcares y sal (hiperpalatabilidad) y lo que hacen con esto activan el sistema de recompensa del cerebro liberando dopamina, algo muy similar a lo que hacen las drogas en nuestro organismo.
Los alimentos ultraprocesados son los que contienen grasas, azúcares, almidones, sales y aditivos químicos , como pueden ser los emulsionantes. Buscan maximizar el sabor, la textura y la durabilidad, pero también el deseo de consumirlos. Esta estimulación excesiva genera antojos, consumo compulsivo, falta de saciedad y hasta síndrome de abstinencia.
ultraprocesados
Relación directa: el impacto del consumo excesivo en la ansiedad y la depresión
Un meta-análisis publicado en la revista "Nutrients en 2022", las dietas ricas en estos alimentos están relacionadas con un 44% más de riesgo de depresión y un 48% más de riesgo de ansiedad. En uno de estos estudios descubrieron que el riesgo aumentaba, con tan sólo consumir un 33% de calorías que provenían exclusivamente de alimentos ultraprocesados.
Es de conocimiento público que consumir mucha sal, azúcar y grasas saturadas está estrechamente relacionado con la inflamación crónica, la hipertensión, la hiperglucemia, las cardiopatías y la diabetes de tipo 2. Algo que no todos sabes es que todas estas enfermedades afectan también cerebro, aumentando el riesgo de sufrir demencia vascular.
Hay aditivos como algunos tipos de edulcorantes artificiales y el glutamato monosódico pueden interferir en la producción y liberación de sustancias químicas como la dopamina, la norepinefrina y la serotonina. Estos son neurotransmisores esenciales que regulan desde el estado de ánimo y la motivación hasta la energía. La dopamina impulsa el placer y la recompensa, la norepinefrina gestiona la alerta y la respuesta al estrés, y la serotonina regula la calma y el sueño.
Fruta y verdura.jpg
Dieta rica en fibra, frutas y verduras.
¿Qué le pasa a tu microbiota? El eje intestino-cerebro bajo ataque
Cuando hablamos de microbiota nos referimos al conjunto de millones de microorganismos que viven en nuestro tracto digestivo. Estos incluyen a virus y bacterias unicelulares.
Una buena alimentación es clave para que la microbiota intestinal pueda estar en equilibrio (o también conocido como eubiosis). Cuando este equilibro se rompe, se produce un estado de disbiosis, que es la pérdida o disminución de especies importantes de bacterias, que deberían ser dominantes y un aumento de las minoritarias.
El desequilibrio de la microbiota intestinal se relaciona con una gran lista de enfermedades inflamatorias, autoinmunes, metabólicas y neoplásicas, e inclusive con algunos trastornos de la conducta.
comida chatarra
Señales de alerta: cómo saber si tu cuerpo ya está sufriendo las consecuencias
Los síntomas a los que hay que prestar atención son:
Adicción y cambios de humor: necesidad constante y difícil de controlar de comer, sensación de no tener control sobre tu alimentación e irritarte si no sacias las ganas.
Problemas digestivos: inflamación, pesadez, estreñimiento o cambios en el ritmo intestinal.
Cansancio constante: falta de energía o energía inestable (sobre todo después de comer).
Problemas metabólicos: subir de peso, obesidad, hipertensión o aumento de colesterol.
Dependencia de envases: si tu dieta se basa mayormente en productos procesados, con colorantes, conservantes o azúcares añadidos.
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