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18 de enero 2026 - 15:30

Qué frutas hidratan más y por qué deberías incluirlas en tu dieta de verano

Con calor y humedad, el verano pide un plan simple: snacks frutales en la heladera para sumar líquido y evitar el bajón.

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Cuando el calor aprieta en verano, sumar frutas jugosas durante el día puede marcar la diferencia entre cansancio y energía.

Pixabay

Cuando el verano pega fuerte, el cuerpo pierde líquido más rápido: el llamado “índice de calor” (la mezcla de temperatura y humedad) hace que transpires sin darte cuenta. En ese escenario, no alcanza con acordarte del agua a la noche: la hidratación se arma durante todo el día, también con lo que comés.

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Ahí entran las frutas: aportan líquido, electrolitos y nutrientes que acompañan la reposición, además de sumar sabor y frescura. Si las dejás listas en la heladera, te solucionan el “no sé qué comer” y, de paso, te ayudan a llegar mejor al final de una jornada pesada.

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Las frutas bien frías suman hidratación y minerales sin esfuerzo: un truco simple para bancar el calor.

Hidratan más que el agua: las frutas que no te pueden faltar en verano

El agua sigue siendo la base, pero algunas frutas suman un plus por su alto contenido de líquido y por los minerales que traen. En la lista de las más rendidoras aparecen el pepino (hasta 96% de agua) y el tomate (alrededor de 94%). Después vienen la sandía y la frutilla (cerca del 92%), ideales para una colación rápida o para cortar la tarde.

Para variar, el pomelo y el melón rondan el 90% de agua. También sirven el durazno (aprox. 88%), el ananá, la frambuesa y el arándano rojo fresco (alrededor de 87%). Si querés sumar opciones “bien de verano”, el durazno rojo (el más jugoso) se ganan un lugar por lo fáciles que resultan para comer y por lo bien que acompañan una picada o un postre liviano.

La importancia de hidratarse en verano

Con calor y humedad, transpirás más y el cuerpo gasta reservas para regular la temperatura. Cuando no reponés, aparecen señales típicas: cansancio, dolor de cabeza, menor concentración y una sensación de malestar general que te baja el rendimiento.

En chicos y chicas, el riesgo sube porque se mueven más en vacaciones y no siempre piden agua. Una referencia útil para un día común es sostener entre 2 y 2,5 litros de agua, sin esperar a sentir sed, y sumar frutas bien jugosas como apoyo.

Cómo detectar la deshidratación

La deshidratación no siempre llega de golpe: a veces arranca con sed constante y sequedad en la piel o en los labios. También puede aparecer irritabilidad o un cansancio raro, como si el cuerpo “no cargara”.

Un indicador práctico es la orina: si sale poca o se ve más oscura de lo habitual, conviene reforzar líquidos. Si además se repiten los dolores de cabeza o el bajón de energía, sumá agua y frutas con alto contenido de agua durante el día.

Tips para mantenerse hidratado

Para que no se te pase, tomá agua en sorbos chicos y frecuentes, incluso cuando no tenés sed. Si te cuesta, dejá una botella a mano y ponete metas simples (por ejemplo, terminarla antes del mediodía y recargar).

En las comidas, armá el plato con frutas y verduras frescas: además de líquido, muchas aportan potasio, magnesio y fibra. Y ojo con dos clásicos que juegan en contra: bebidas azucaradas y alcohol. Si querés algo distinto, prepará batidos naturales o frutas cortadas listas para agarrar y salir.

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