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27 de mayo 2026 - 11:30

Qué significa dormir con la televisión prendida, según la psicología

Especialistas explican qué puede revelar este hábito nocturno y cómo influye el ruido de fondo en el descanso.

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Dormir con estímulos audiovisuales constantes puede alterar algunas fases profundas del sueño.

Dormir con la televisión prendida es una costumbre mucho más frecuente de lo que parece. Para algunas personas funciona como una forma de relajarse antes de dormir, mientras que otras directamente sienten incomodidad en silencio absoluto. Desde la psicología, este comportamiento puede estar relacionado con múltiples factores.

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Muchas personas usan el sonido de fondo de la televisión como una herramienta para reducir pensamientos repetitivos, evitar el silencio o generar sensación de seguridad. El hábito no necesariamente indica un trastorno, aunque sí puede revelar ciertas formas de procesar emociones o manejar el estrés cotidiano.

dormir con la tele

Por qué algunas personas necesitan dormir con ruido de fondo

Desde la psicología, dormir con la televisión prendida suele interpretarse como un mecanismo de regulación emocional. El sonido constante ayuda a desviar la atención de pensamientos intrusivos, preocupaciones o recuerdos que pueden aparecer con intensidad durante la noche.

El silencio absoluto puede resultar incómodo para algunas personas, ya que deja más "espacio mental" para pensamientos ansiosos o preocupaciones acumuladas durante el día. En esos casos, el cerebro busca estímulos externos para mantenerse enfocado en algo previsible y controlado.

Los programas repetidos, series conocidas o contenidos familiares suelen generar una sensación de entorno seguro. La psicología vincula este fenómeno con la necesidad de previsibilidad emocional, especialmente en momentos de incertidumbre o estrés.

También existe una relación con hábitos aprendidos durante la infancia. Personas que crecieron en hogares donde siempre estaba la televisión prendida o había ruido ambiente muchas veces desarrollan dificultad para dormir en completo silencio durante la adultez.

Otro punto importante tiene que ver con la soledad. El televisor puede funcionar como una compañía, especialmente en personas que viven solas o atraviesan períodos de soledad.

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Cómo afecta la televisión al descanso

Aunque muchas personas sienten que la televisión las ayuda a dormir más rápido, especialistas en sueño advierten que puede alterar distintas fases del descanso. Uno de los principales factores es la exposición a luz artificial emitida por las pantallas.

La luz azul producida por televisores, celulares y computadoras puede interferir con la producción de melatonina, hormona fundamental para regular el sueño y el ritmo circadiano. Diversos estudios sostienen que el cerebro interpreta esa iluminación como si todavía fuera de día, dificultando la transición natural hacia el descanso profundo.

Investigadores de la Universidad Northwestern señalaron que dormir con luz y sonido constantes puede afectar procesos biológicos importantes relacionados con presión arterial, metabolismo y recuperación física durante la noche.

El ruido también puede generar microdespertares que la persona muchas veces no recuerda al día siguiente, pero que reducen la calidad general del descanso. Eso puede traducirse en cansancio, irritabilidad o somnolencia diurna.

Aun así, algunos especialistas remarcan que el problema no siempre es exclusivamente la luz azul o los ruidos. El contenido consumido antes de dormir y la estimulación mental generada por las pantallas pueden influir incluso más que la iluminación en sí misma. Ver programas intensos, noticias estresantes o contenidos estimulantes antes de dormir puede dificultar todavía más el descanso, incluso aunque la persona logre quedarse dormida rápidamente.

dormir tv

Cómo dormir mejor

Los expertos en sueño suelen recomendar reducir gradualmente el uso de pantallas antes de acostarse y generar rutinas nocturnas más relajantes. Entre las estrategias más usadas aparecen disminuir la intensidad de las luces, evitar contenido demasiado estimulante y crear hábitos previos al sueño que ayuden al cerebro a desconectarse progresivamente.

En algunos casos, especialistas sugieren reemplazar la televisión por sonidos más suaves o constantes, como ruido blanco, música relajante o podcasts tranquilos. Eso permite mantener cierta sensación de acompañamiento sin tanta estimulación visual.

También recomiendan mantener horarios relativamente estables para dormir y despertar, limitar el uso del celular en la cama y reducir la exposición a pantallas al menos una hora antes de acostarse.

Las rutinas físicas y ambientales también cumplen un rol importante. Dormitorios oscuros, temperaturas moderadas y ambientes silenciosos suelen llevarnos a un sueño profundo y continuo.

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