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26 de mayo 2026 - 09:00

Qué significa ser selectivo con la comida, según la psicología

El trastorno del comedor selectivo va más allá de ser quisquilloso con la comida. Qué dicen los especialistas sobre las consecuencias físicas y emocionales.

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La hiperselección alimentaria puede generar deficiencias nutricionales, ansiedad y dificultades sociales.

Algunas personas pueden pasar años comiendo siempre lo mismo, mientras que evitan probar cualquier otra comida. Aunque muchas veces esto se interpreta como un simple capricho o una preferencia personal, la psicología advierte que, en algunos casos, puede tratarse de un trastorno alimenticio poco conocido, que se llama síndrome del comedor selectivo o ARFID (Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder).

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Este trastorno fue incorporado oficialmente al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) y se caracteriza por una restricción extrema en la alimentación basada principalmente en características sensoriales como:

A diferencia de otros trastornos alimentarios más conocidos, como la anorexia o la bulimia, en este caso la restricción no está relacionada con el miedo a subir de peso ni con la imagen corporal. La persona simplemente siente rechazo, incomodidad o ansiedad frente a algunos alimentos.

Frutas y verduras

Trastorno alimenticio o simplemente son preferencias

Todos tenemos comidas favoritas y alimentos que preferimos directamente no comer. Sin embargo, la diferencia aparece cuando esa selectividad limita de forma importante la vida cotidiana. Las personas con síndrome del comedor selectivo suelen consumir un menú extremadamente reducido, que puede contener solamente entre cinco y diez alimentos. Además, experimentan:

Un ejemplo frecuente es el de adultos que, desde la infancia, solo comen alimentos específicos y evitan frutas, verduras, pescados o comidas con determinadas texturas, pero que lo logran disimular bien.

Especialistas en salud mental explican que el problema suele comenzar en la niñez (es más frecuente en niños que en niñas) y el trastorno puede pasar desapercibido porque no existe una preocupación por adelgazar.

Hombre comer comida comiendo

Causas y consecuencias

Las causas del comedor selectivo todavía se investigan, aunque distintos estudios encontraron relación con factores:

También se observó que algunas personas tienen una sensibilidad sensorial más intensa, por lo que determinadas texturas, sabores u olores generan una reacción de rechazo muy fuerte.

En algunos casos incluso existe una predisposición genética asociada a este trastorno, diferente de la observada en otros problemas alimentarios. Las consecuencias no son solamente nutricionales. Mantener durante años una alimentación extremadamente limitada puede generar:

Además, aparecen consecuencias psicológicas y sociales importantes. Muchas personas con este trastorno sienten ansiedad ante situaciones que involucren comida, como:

Esto puede derivar en aislamiento social, vergüenza o incluso depresión.

Especialistas comparan esta situación con una fobia. Así como alguien con miedo a las tormentas evita salir cuando llueve, quienes padecen este trastorno intentan evitar cualquier situación donde puedan verse obligados a probar alimentos que rechazan.

comida saludable.jpg

Hiperselectividad: qué se puede hacer

Los expertos coinciden en que detectar este comportamiento de forma temprana es clave para evitar que el problema se vuelva crónico. El tratamiento suele incluir acompañamiento psicológico, trabajo con nutricionistas y estrategias progresivas para ampliar la variedad de alimentos.

En el caso de los niños, recomiendan evitar convertir las comidas en situaciones de pelea o presión, también sugieren que toda la familia comparta las mismas comidas para que sea algo natural. Obligar a comer o castigar suele empeorar el problema.

En adultos, el tratamiento puede ser más complejo porque la conducta ya está instalada y muchas veces existe resistencia Sin embargo, con apoyo profesional adecuado, es posible mejorar la relación con la alimentación.

Aunque muchas veces se minimiza como una simple preferencia o manía, la psicología advierte que la hiperselectividad alimentaria puede esconder un problema mucho más profundo y poder reconocerlo a tiempo es fundamental para evitar consecuencias físicas y emocionales a largo plazo.

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