Muchas personas descartan entrenarse por las noches debido a que temen que esta actividad perturbe su sueño. Sin embargo, no solo es falso, sino que ayuda a regular el apetito antes de cenar.
Muchas personas descartan entrenarse por las noches debido a que temen que esta actividad perturbe su sueño. Sin embargo, no solo es falso, sino que ayuda a regular el apetito antes de cenar.
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Según un estudio realizado por Fitbit, realizar ejercicios por la noche no afecta el sueño. De hecho, los participantes, que entrenaron entre las 19 y las 20, descansaron igual que los que hacen su rutina durante la mañana.
Demás de descansar mejor, el entrenamiento nocturno les produjo a los participantes una reducción de la hormona ghrelina, relacionada con el apetito. De esta manera, se evita el atracón durante la cena, situación que si modifica el correcto descanso.