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13 de septiembre 2006 - 00:00

11-S: actos derivan en peleas políticas

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Washington (AFP) - Las disputas entre la Casa Blanca y la oposición demócrata, que acusó al presidente estadounidense George W. Bush de haber aprovechado el quinto aniversario del 11 de setiembre con fines partidistas, siguieron en aumento ayer, apenas disipada la emoción del día de duelo.

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La Casa Blanca rechazó los señalamientos de que el mandatario haya explotado el aniversario de los ataques para beneficiarse políticamente a dos meses de las elecciones legislativas.

La tregua pactada para el homenaje a los 3.000 muertos del 11 de setiembre de 2001 se acabó con el mensaje a la nación de Bush el lunes por la noche, y el punto de mayor discordia fue el mismo de siempre: Irak.

  • Críticas opositoras

  • Opositores demócratas criticaron el discurso televisado en horario central con motivo del aniversario de los atentados, en el que el presidente defendió su política en Irak y rechazó el pedido de los demócratas de un «retiro gradual» de tropas de ese país, alegando que explotó una tragedia nacional.

    Tras el mensaje televisado, el senador demócrata Ted Kennedy dijo que Bush «debería avergonzarse de usar un día de duelo nacional para acaparar las ondas de televisión y dar un discurso diseñado no para unir al país y conmemorar a los caídos, sino para buscar apoyo a la guerra en Irak».

    Bush pidió en su discurso a los estadounidenses superar las divisiones y señaló: « Cualesquiera sean los errores que han sido cometidos en Irak, el más grave sería creer que, si nos retiramos, los terroristas nos dejarán en paz. La seguridad de Estados Unidos depende del combateen las calles de Bagdad». «Los estadounidenses merecían algo mejor», reaccionó el jefe de la oposición demócrata al Senado, Harry Reid, según el cual Bush pareció «devorado por la voluntad de mantener la guerra en Irak y de influir la política electoral».

    La administración Bush lanzó poco antes del quinto aniversario del 11-S una campaña agresiva para convencer a los electores de que la misión en Irak se inscribe en una «guerra global contra el terrorismo», que estaría en peligro si las tropas estadounidenses se retiran e, implícitamente, que los republicanos son la mejor garantía de seguridad.

    Una retirada, al menos parcial, de Irak es lo que reclaman no sólo la mayoría de los demócratas, sino también una mayoría de los estadounidenses, según los sondeos.

    «El presidente se esforzó por no tomar partido, y fue lo más apropiado. Durante el día no se intentó en ningún momento hacer diferencias entre demócratas y republicanos», dijo, no obstante, ayer el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.

  • Deseo de acusar

    «Si el presidente no hubiera mencionado Irak, la cuestión crucial habría sido: ¿Qué hace? ¿Acaso esconde algo? ¿Acaso tiene miedo? ¿Acaso tiene miedo de que esto (la guerra) no sea popular?», acotó Snow.

    «El presidente había decidido que no era un día para los prejuicios partidarios», señaló. Pero «resulta que algunos, inmediatamente después del discurso, sintieron el deseo de acusar», dijo en alusión a los demócratas.
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