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18 de mayo 2007 - 00:00

Acuerdo migratorio en EE.UU.

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Washington (EFE, AFP, Reuters) --Senadores demócratas y republicanos alcanzaron ayer un crucial acuerdo sobre un proyecto de reforma migratoria, apoyado por la Casa Blanca, que permitiría regularizar a 12 millones de indocumentados.

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Apenas se conoció el acuerdo, el presidente George W. Bush instó «a todos los miembros del Congreso a apoyar esa propuesta bipartidista», que prevé también medidas contra la inmigración ilegal y que, de concretarse, sería uno de los grandes logros del último tramo de su mandato.

Con todo, más allá de un tránsito asegurado en el Senado, el proyecto deberá sortear la resistencia de los legisladores más duros de ambos partidos en la Cámara baja. El sector más radical del Partido Republicano bloqueó allí un intento de reforma dos meses antes de las elecciones legislativas en las que perdió la mayoría en el Congreso.

Esta propuesta es «la mejor oportunidad que tendremos en años de asegurar nuestras fronteras y sacar a millones de personas de la oscuridad-», afirmó el veterano senador demócrata-Ted Kennedy, al anunciar el acuerdo logrado ayer en una multitudinaria conferencia de prensa en el Congreso.

«Hay un amplio acuerdo en duplicar el número de guardias fronterizos» y que «12 millones de trabajadores indocumentados que están aquí deberían tener la posibilidad de obtener su legalización», explicó Kennedy, el demócrata que encabezó las tensas negociaciones de las últimas semanas con los republicanos.

Ese acuerdo bipartidario debería permitir alcanzar los 60 votos necesarios para abrir formalmente el debate en el pleno de Senado en una votación que el líder de la mayoría demócrata Harry Reid fijó para el lunes, tras aplazarla dos veces a la espera de lograr el indispensable apoyo republicano.

Entre los principales elementos del programa, se destaca que los 12 millones de inmigrantes indocumentados que ya viven en EE.UU. recibirán un permiso de trabajo y podrán solicitar una visa. Sin embargo, tendrán que cumplir con una serie de requisitos como el pago de una multa de 5.000 dólares, dominio del inglés y carecer de antecedentes penales.

Además, el jefe de hogar tendría que regresar a su país de origen en un plazo de ocho años antes de continuar los trámites.

Como concesión al ala conservadora del Partido Republicano, el plan también prevé la duplicación del número de inspectores y agentes de la Patrulla Fronteriza, y la construcción de más verjas en la zona. Además, se establecería un programa de trabajadores temporales en el que se concederían 400.000 visas por año, pero con esos documentos los beneficiarios sólo podrían vivir en EE.UU. por tres períodos separados de dos años cada uno.

Este programa temporal entraría en vigor siempre y cuando el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ponga en marcha los nuevos perímetros de seguridad en las fronteras.

Los demócratas lograron mantener los principios de reunificación familiar, con el objetivo de que se reduzcan las demoras para unos cuatro millones de familias que iniciaron sus trámites migratorios antes de mayo de 2005.

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