Médicos militares estadounidenses fueron acusados hoy de contribuir a la muerte de prisioneros de la Cárcel de Guantánamo, principalmente por la mala atención sanitaria, en casos que hacen recordar al asesinato del activista humanitario Steve Biko.
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A casi 30 años de la muerte de Biko tras un violento interrogatorio policial, 260 doctores y médicos del mundo expresaron su preocupación por la situación en Guantánamo.
Seis doctores en representación de ese grupo escribieron una carta a la revista especializada The Lancet, en la que denunciaron que ningún empleado médico de Guantánamo fue juzgado por las muertes de prisioneros de esa cárcel.
El doctor David Nicholl, neurólogo del City Hospital de Birmingham, destacó en la misiva que ningún empleado de la salud "fue acusado o sentenciado por ofensa alguna, a pesar de las numerosas instancias documentadas como record fraudulentos de detenidos que murieron como resultado de interrogatorios".
"Sospechamos que los médicos en Guantánamo y en otras prisiones han cometido los mismos errores que Benjamin Tucker, quien, en 1991, al expresar remordimiento por su accionar, afirmó: 'He perdido gradualmente la independencia y me he identificado demasiado con los órganos del Estado, especialmente con la fuerza policial".
Según Nicholl, "la primera prioridad de un médico debe ser el bienestar de su paciente, y no puede subordinar el interés del paciente a consideraciones externas".
"La actitud del 'establishment' médico de Estados Unidos parece ser la de 'sino lo veo, no lo creo'", agregó.
En la misiva, los doctores expresaron preocupación por las supuestas alimentaciones forzadas de prisioneros de Guantánamo que se habían declarado en huelga de hambre, por denuncias de maltratos.
Subrayó que a pesar de la falta de acción por parte de las autoridades estadounidenses, "para el Royal College of Physicians de Londres en Inglaterra, esto hubiera sido un acto criminal".
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