Estocolmo - El enfoque adoptado por Suecia para contener la propagación del nuevo coronavirus podría mejorarse, reconoció ayer el epidemiólogo Anders Tegnell, de la Agencia de Salud Pública.
MEA CULPA. Anders Tegnell, rostro visible de la estrategia sueca ante el Covid-19. Ahora le llega la hora de la autocrítica.
Estocolmo - El enfoque adoptado por Suecia para contener la propagación del nuevo coronavirus podría mejorarse, reconoció ayer el epidemiólogo Anders Tegnell, de la Agencia de Salud Pública.
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Tegnell, a menudo presentado como la cara de la estrategia sueca en la lucha contra el virus SARS-CoV-2, defendió la decisión de no imponer el confinamiento como en muchos países europeos.
Hasta el miércoles fueron detectados 38.589 casos de Covid-19 y 4.468 personas fallecieron, una mortalidad descrita por Tegnell como demasiado alta para un país de 10 millones de habitantes.
El epidemiólogo afirmó, sin embargo, no estar seguro de si la introducción de medidas adicionales habría hecho la diferencia, algo que sus críticos dan por descontado debido al desempeño muy superior de un país comparable, como Noruega, en sus estrategia de cuarentena rígida.
Al revés que su vecino, Suecia mantuvo abiertas las escuelas (para niños menores de 16 años), cafés, bares, restaurantes y empresas, pidiendo a todos que observen las recomendaciones de distanciamiento social y que “asuman sus responsabilidades”.
Asimismo, alentó a la población a trabajar desde el hogar, limitar sus contactos y lavarse las manos regularmente, siempre sobre una base voluntaria.
La única limitación importante fue la prohibición de las reuniones de más de 50 personas, así como las visitas a residencias de ancianos.
Las autoridades suecas siguen defendiendo su modelo y hablan de medidas pertinentes a largo plazo, repitiendo en los medios de comunicación que esta lucha contra el virus es un “maratón y no un sprint”.
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