En apenas nueve meses, 2010 es el año más mortífero para las fuerzas internacionales desde la caída del régimen de los talibanes a finales de 2001.
El número de soldados de las fuerzas internacionales muertos en Afganistán desde el 1 de enero alcanzó ayer los 530, convirtiendo a 2010 en el más mortífero de los nueve años de guerra para las fuerzas extranjeras.
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Nueve militares de las fuerzas internacionales de la OTAN (ISAF) perdieron la vida ayer al desplomarse su helicóptero, anunció la ISAF en un escueto comunicado.
"Eran todos estadounidenses", indicó en Washington un responsable del Pentágono, que pidió el anonimato. "No hay ninguna señal de que el aparato se haya estrellado debido a fuego enemigo", agregó.
Horas antes, los talibanes habían afirmado que ellos habían derribado el aparato.
Un décimo soldado extranjero, cuya nacionalidad no se comunicó, murió más tarde en la explosión de una bomba de fabricación casera en el sur del país.
En apenas nueve meses, 2010 es el año más mortífero para las fuerzas internacionales desde la caída del régimen de los talibanes a finales de 2001, expulsados del poder por una coalición internacional liderada por Estados Unidos, según un recuento en base a la información de la web independiente icasualties.org.
El año 2009, con 521 muertos, había sido con gran diferencia el más sangriento para las tropas internacionales, confrontadas desde hace tres años a una considerable intensificación de la insurrección de los talibanes.
La gran mayoría de las víctimas en las filas de las fuerzas internacionales, que totalizan 2.097 muertos en nueve años, son soldados norteamericanos, que componen hoy en día más de los dos tercios de los 150.000 efectivos de la coalición presentes en Afganistán.
De 60 muertos en 2004, el balance pasó a 131 muertos en 2005, 191 en 2006, 232 en 2007, 295 en 2008, antes de dar un salto a 521 en 2009.
Desde hace por lo menos un año, las opiniones públicas en los cuarenta países que componen la ISAF, con Estados Unidos al frente, se han vuelto mayoritariamente contrarias al envío de soldados a lo que cada vez más parece un avispero sangriento.
Ello conduce a ciertos países a retirar o anunciar la retirada de sus soldados y ha conducido al presidente norteamericano Barack Obama a anunciar a su vez, a principios de 2010, que los primeros militares norteamericanos empezarán a abandonar el territorio afgano el verano de 2011.
Pero los observadores y expertos son unánimes a la hora de poner seriamente en duda que las fuerzas afganas de seguridad sean bastante numerosas y estén lo suficientemente formadas para tomar el relevo antes de que pasen varios años.
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