La fotografía, publicada por el diario colombiano "El Tiempo", muestra al dirigente comunista argentino Patricio Echegaray con el abatido número dos de las FARC, "Raúl Reyes". El medio confundió al primero con el ministro ecuatoriano Gustavo Larrea (abajo a la derecha).
Washington (AFP, Reuters, DPA) - Los cancilleres de los gobiernos de América buscaban al cierre de esta edición y contra reloj alcanzar un consenso sobre una resolución acerca de la crisis entre Ecuador y Colombia, intentando evitar lo que podría retrotraer a la región a una aguda crisis.
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El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, convocó anoche a los cancilleres asistentes a la reunión en Washington para informarles que, en los trabajos de una comisión que busca consensuar el texto de una resolución sobre la crisis, aún no había acuerdo sobre media docena de puntos claves.
«Estamos trabajando para que la OEA esté a la altura del reto histórico», declaró por su parte el canciller venezolano, Nicolás Maduro. Pero «a la hora que estamos declarando esto, todavía no se logra un acuerdo», explicó, más de tres horas después del inicio de la cita extraordinaria de ministros en la capital estadounidense. Fuentes diplomáticas señalaron que las tratativas estaban empantanadas entre el pedido de Ecuador de que se formalice una condena contra Colombia, y una solicitud colombiana, patrocinada por Estados Unidos, de que se incluya en el texto de la resolución una mención a la voluntad de la región de luchar contra el terrorismo.
Según informantes que pidieron el anonimato, la mayoría de las naciones latinoamericanas se oponía a que la mención a la lucha contra el terrorismo figure como parte de una resolución por la crisis entre Ecuador y Colombia.
Quito rompió relaciones con Colombia y -al igual que Venezuela- movilizó tropas hacia su frontera tras un ataque ordenado por el gobierno colombiano contra un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano el 1 de marzo, que terminó con la muerte de unos 20 guerrilleros, entre ellos el número dos de esa guerrilla, alias «Raúl Reyes».
Aunque la crisis se dio por superada con un apretón de manos entre el presidente ecuatoriano, Rafael Correa; y su par colombiano, Alvaro Uribe, y también con un saludo entre el jefe del Ejecutivo de Bogotá y el venezolano Hugo Chávez, durante la cumbre del Grupo de Rio en Santo Domingo una semana después del incidente, Ecuador mantiene la ruptura de relaciones diplomáticas.
Correa ha insistido en pedir que la comunidad internacional «condene» a Colombia, un término que la OEA no utilizó en su hasta el momento única resolución sobre el diferendo, en la cual sí reconoció una violación del territorio ecuatoriano.
Comisión
Una comisión de la OEA encabezada por Insulza remitió un informe a los cancilleres, en el que pide « restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Ecuador, y la reactivación de los mecanismos de consulta política existentes» entre los dos países.
Consultado sobre este punto, el ministro de Gobierno (interior) ecuatoriano, Fernando Bustamante, dijo a la prensa en Washington que un restablecimiento de relaciones diplomáticas con Colombia por parte de Ecuador dependerá de lo que suceda en la OEA. «Creemos que eso será un proceso que vendrá luego» y que «dependerá de lo que ocurra aquí», estimó.
La Comisión de la OEA también recomendará constituir bajo su supervisión un «grupo multinacional de observadores» encargado de seguir y verificar «los compromisos y acuerdos asumidos por los dos países para desarrollar la cooperación en temas fronterizos bilaterales y otros de interés común».
El informe coordinado por Insulza también pide fortalecer «los mecanismos de cooperación y diálogo fronterizo» entre los dos países.
Durante el debate previo, Estados Unidos salió claramente en defensa de Colombia, su principal aliado en la región. Según el subsecretario de Estado norteamericano, John Negroponte, el ataque colombiano al campamento de las FARC en territorio ecuatoriano fue «justificable», lo que llevó a Ecuador a acusar a Estados Unidos de « ceguera».
«Con seguridad entendemos por qué llevaron a cabo» el ataque, agregó Negroponte, cuyas palabras fueron la mayor declaración de apoyo al ataque colombiano del 1 de marzo de un alto miembro de la administración estadounidense. Hasta ahora, los representantes gubernamentales, incluido el propio presidente George W. Bush, habían manifestado su apoyo a su aliado Colombia en su lucha contra las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), pero sólo de una manera general.
El gobierno ecuatoriano rechazó la postura de Negroponte. «Nosotros creemos que puede haber explicación, pero no justificación», aseguró Bustamante. «Si Estados Unidos apooya a Colombia en esta particular acción que nosotros criticamos, estaría ciertamente actuando con ceguera», agregó.
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