Una serie de atentados ensangrentaron en Bagdad las conmemoraciones de la muerte del iman Musa Kazim, una de las peregrinaciones más importantes del islam chiita, con al 39 muertos y 144 heridos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El ataque más mortífero fue perpetrado en el barrio sunita de Azamiya (norte), por donde pasan muchos peregrinos camino del mausoleo del imán Musa Kazim, lugar de peregrinación anual para la comunidad chiita en el distrito vecino de Kazimiya.
Hacia las 19.45 hora local un kamikaze detonó su chaqueta de explosivos matando a al menos 28 peregrinos e hiriendo a otros 81, según un responsable del ministerio del Interior. La zona fue acordonada.
Además estallaron artefactos en los barrios bagdadíes de Al Jadida y Fudailia (este), en la calle Haifa (centro) y en el barrio de Yarmuk (oeste), con un saldo de 11 muertos y 63 heridos, anunció un responsable policial.
Los chiitas, mayoritarios en Irak, son un blanco privilegiado de los grupos armados sunitas. En abril de 2009, dos mujeres kamikazes detonaron sus explosivos cerca del mausoleo, con un saldo de 65 muertos.
Y eso que se desplegó un imponente dispositivo de seguridad para acoger a cientos de miles de peregrinos en una capital tomada ya, a diario, por las fuerzas de seguridad.
Desde el martes se cerraron muchas calles de la capital y se cortó el tráfico en algunos puentes sobre el Tigris, lo que no ha hecho más que agravar los atascos.
"La circulación de las motos, de las bicicletas y de las carretas está prohibida en toda la ciudad hasta nueva orden", afirmó el miércoles por la mañana el portavoz del comando de las operaciones de Bagdad, general Qasem Ata, quien aseguró que además había vigilancia aérea.
El miércoles, se frustró un ataque en los alrededores de Abu Graib, a 20 km al oeste de Bagdad. Unos militares abrieron fuego contra un vehículo que se negaba a parar y el conductor hizo estallar el coche, hiriendo a cuatro soldados.
La víspera, hubo seis muertos y 25 heridos en ataques contra fieles chiitas.
En las avenidas de Kazimiya se instalaron tiendas de campaña negras para ofrecer agua, comida y sombra a miles de fieles bajo un sol abrasador, con motivo de unas celebraciones que terminan por la noche.
Hamid Taleb, un desempleado de 47 años, confesó que nada podría impedirle participar en la peregrinación, la segunda más importante en Irak.
"Incluso en la época de Saddam Hussein, cuando estaba prohibido viajar en grupo para la peregrinación, lo hacía campo traviesa", contó.
Vestida con una abaya negra, Um Amir, de 40 años, vino a pie desde Mahmudiya, a 30 km al sur.
"Voy a rezar al mausoleo del imán para que Nuri al Maliki e Iyad Allawi se pongan de acuerdo para mejorar nuestra suerte", explica refiriéndose a los dos pretendientes al cargo de primer ministro, cuyas ambiciones constituyen al parecer una de las causas del bloqueo político en el país desde las legislativas de marzo.
En los alrededores del mausoleo, unos altavoces difunden canciones sobre la vida de Musa Kazim, el séptimo de los doce imanes venerados por los chiitas que murió en prisión en 799 envenenado por orden del califa abasí Harun al Rachid, según la tradición chiita.
Dejá tu comentario