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«La revolución es el triunfo de la virtud sobre el vicio», dice la consigna bandera que Castro lanzó para atacar, dentro del propio sistema, las trincheras de la corrupción y la mentira. Informate más
El vicio por el dinero y el consumismo se extendió entre los cubanos de a pie: trabajadores, funcionarios, gerentes, militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC) y directivos de empresas. Hay en toda la isla una red clandestina de trapicheo comercial que roba sistemáticamente miles de millones en divisas al Estado y que, al mismo tiempo, está gestando una transición autodestructiva del sistema cubano, según denunció con voz de alarma el propio Castro durante su discurso en la Universidad de La Habana el pasado día 18. Los cubanos para conseguir dólares tenían dos vías: las remesas familiares y el robo o fraude en las entidades del Estado. De un modo u otro muchas familias lograron ingresar en la beneficiosa economía del dólar. Ello provocó el desplome del modelo de sociedad igualitaria que la revolución había sostenido en décadas anteriores.
«El Período Especial (crisis económica en la década de los '90) creó muchas desigualdades y hubo también gente que hizo mucho dinero», afirmó Castro en su reciente intervención en la Universidad capitalina.
También anunció el fusilamiento político del proceso de reformas económicas emprendidas en los años 90, alegando que «hubo quienes creyeron que con métodos capitalistas iban a construir el socialismo».
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