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Uno de los diques en el distrito número 9, uno de los más afectados por la inundación dejada por el huracán "Katrina" el pasado 29 de agosto, se ha visto superado y el agua que se derrama cae a ritmo de quince a treinta centímetros por minuto, según la cadena de televisión CNN.
La gente abandonaba en forma masiva la zona costera de Texas y Luisiana (sur de EEUU) ante la amenaza del temible huracán Rita, que podría impactar la noche del viernes, mientras seguían desesperados preparativos para enfrentar al segundo gran ciclón en menos de un mes.
Rita perdió algo de potencia el jueves, al descender a huracán categoría cuatro de la máxima de cinco, y según el boletín de las 09H00 del Centro Nacional de Huracanes (CNH), tenía vientos sostenidos de 220 km/h.
El huracán Katrina, que devastó la costa de Luisiana, Mississippi y Alabama el pasado 29 de agosto, también ostentaba la categoría cuatro cuando tocó tierra, provocando enormes daños y un saldo provisorio de 1.066 muertos, en tanto dejó a la ciudad de Nueva Orleans devastada y 80% inundada.
El ojo de Rita se encontraba 467 km al sureste de Galveston y se desplazaba en dirección oeste-noroeste a 15 km/h.
"Con esta trayectoria, el núcleo de Rita llegará a la costa del suroeste de Luisiana, en el límite con Texas, a última hora del viernes", dijo el CNH.
Más de un millón de personas se apilaban en autos y buses cargados con sus pertenencias, creando enormes embotellamientos en todas las vías que llevan hacia el norte.
En el puerto de Galveston, escenario del peor desastre natural cuando un gran huracán lo azotó en 1900 dejando más de 8.000 muertos, estaba este viernes virtualmente vacía.
Proyecciones de computadora advierten que Galveston, construida en una isla costera, podría ser tragada por la marejada ciclónica.
Asimismo, la gente evacuó la mayoría de las ciudades y pueblos en una franja costera de 500 km de largo, entre Port O'Connor en Texas, hasta Morgan City en Luisiana, que se encuentra bajo aviso formal de huracán.
Rita se cobró su primera víctima indirecta antes de llegar al continente. Una señora mayor murió por agotamiento y calor mientras estaba en un enorme embotellamiento provocado por la masiva evacuación. Algunos vehículos que se quedaron sin gasolina fueron abandonados a la vera de la autopista.
"No tenemos gasolina. Nos enfrentamos al agotamiento por calor, a ataques cardíacos", dijo Randy Smith, comisario del condado Waller, Texas, a un canal local.
Decenas de hospitales a lo largo de la ruta de evacuación de Houston cerraron sus puertas el viernes temprano a nuevos pacientes tras atender a innumerables personas afiebrados por el agotamiento y el calor, que alcanzó los 37¦ Celsius.
Smith manifestó su preocupación de que muchos automovilistas atrapados en los embotellamientos no logren salir lo suficientemente rápido para escapar del huracán, en tanto se mostró frustrado por la falta de coordinación con los funcionarios estatales.
Los embotellamientos en la ruta I-45 que sale de Houston obligaban a demoras de 14 horas, con colas de más de 30 km.
Los refugios regionales ya estaban atiborrados, y mucha gente debió pasar la noche en sus autos estacionados frente a los desbordados hoteles. En Luisiana, la gobernadora Kathleen Blanco rogaba a la gente a evacuar hacia el norte, mientras las primeras fuertes lluvias de Rita caían sobre la devastada Nueva Orleans en la noche jueves.
Blanco manifestó su preocupación que la más mínima marejada de Rita sobre Nueva Orleans vuelva a inundar la ciudad, cuyos diques fueron emparchados tras el azote de Katrina.
El presidente George W. Bush, blanco de duras críticas por la imprevisión y lenta respuesta a la crisis desatada por Katrina, dijo que "funcionarios a todos los niveles (del gobierno) se están preparando para lo peor".
Bush tiene previsto viajar este viernes a Texas, horas antes de que el ojo del huracán toque tierra para "formarse una opinión de primera mano sobre los preparativos en curso y mostrar el apoyo a los equipos de socorro", informó el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.
Las fuerzas armadas ya enviaron al menos 26 helicópteros y equipos de comunicación hacia Texas, y debían poner a cargo de la operación militar al teniente general Robert Clark, comandante del Quinto Ejército, dijo un portavoz del Pentágono, Bryan Whitman.
Las autoridades federales enviaron, además, camiones con agua, alimentos y hielo a las ciudades texanas de Austin, Houston y San Antonio. Los gobernadores de Texas y Luisiana solicitaron 40.000 tropas federales para ayudar con las operaciones de socorro. El tráfico aéreo para entrar y salir de Houston se detendrá al mediodía (17H00 GMT), antes de la esperada llegada de Rita.
Asimismo, había alarma por los efectos que pueda causar Rita a la industria petrolera, que aún no se recupera de los severos daños causados por Katrina.
La cuarta parte de las operaciones petroleras estadounidenses se concentran en la zona del Golfo de México. Las compañías ya evacuaron 600 instalaciones y plataformas, en tanto ya se paralizó más del 70% de la producción en la región.
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