Donald Trump enfrenta crecientes presiones, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, mientras intenta encauzar las negociaciones con Irán tras más de 3 meses de conflicto armado. Lo que el presidente estadounidense presentó como una intervención militar limitada derivó en un escenario de incertidumbre, con un alto el fuego frágil, negociaciones estancadas y tensiones renovadas en Medio Oriente. En esta línea, durante el pasado miércoles, la Cámara de Representantes de EEUU aprobó una resolución para limitar las facultades de guerra del líder republicano en los enfrentamientos contra Teherán, en lo que representó el primer desafío abierto contra la estrategia de la Casa Blanca.
La iniciativa establece que el mandatario deberá retirar a las fuerzas estadounidenses de las hostilidades contra Irán, salvo que el Congreso declare formalmente la guerra o autorice de manera específica una intervención militar.
Por otro lado, ya pasó casi una semana desde que representantes de Washington y Teherán alcanzaron un entendimiento preliminar para extender por 60 días la tregua e iniciar una nueva ronda de conversaciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, el acuerdo todavía requiere el aval definitivo de Trump, quien habría pedido modificaciones cuyos detalles no trascendieron.
camara de representantes eeuu
La propuesta legislativa busca que frenar las hostilidades contra Irán, salvo que el Congreso declare formalmente la guerra o autorice de manera específica una intervención militar.
Guerra en Medio Oriente: Trump, cercado por un conflicto prolongado
Del lado iraní, las señales apuntan a una resistencia creciente a aceptar nuevas condiciones. En Teherán consideran que el mandatario republicano tiene escaso margen para volver a una campaña militar después del elevado consumo de armamento estratégico durante los meses de enfrentamiento.
La tensión volvió a escalar esta semana con intercambios de ataques entre ambos países, aunque Trump buscó restarles dramatismo. "Es una parte diferente del mundo", dijo ante periodistas en el Salón Oval. "Ya saben, yo diría que en esa parte del mundo, un alto el fuego es cuando disparas de una manera más moderada”, sentenció irónicamente.
Para contextualizar, desde que se acordó una tregua de 14 días el 7 de abril, tras 38 jornadas de bombardeos estadounidenses e israelíes sobre territorio iraní, Trump sostuvo reiteradamente que un acuerdo definitivo estaba cerca. Incluso esta semana aseguró que podría haber novedades "durante el fin de semana".
Sin embargo, el estancamiento de las conversaciones mantiene cerrado uno de los puntos más sensibles para la economía global: la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz. La situación sigue presionando sobre los precios internacionales de la energía y alimenta la preocupación por el impacto sobre combustibles, alimentos y otros bienes.
Estrecho de Ormuz
La normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz, todavía en pausa.
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La frustración del presidente también quedó expuesta en declaraciones recientes a CNBC, donde minimizó la importancia de las negociaciones e incluso las calificó como "aburridas".
Otro factor que condiciona la negociación es la intención de Trump de evitar cualquier pacto que pueda ser comparado con el acuerdo nuclear firmado en 2015 durante la presidencia de Barack Obama.
El republicano rompió ese entendimiento durante su primer mandato al considerar que no garantizaba el desmantelamiento definitivo del programa nuclear iraní, omitía el desarrollo de misiles balísticos y no castigaba el respaldo de Teherán a grupos armados en la región.
Las críticas de aliados y opositores
El mandatario enfrenta presiones cruzadas. Por un lado, los demócratas utilizan el aumento de los precios del petróleo para cuestionar su gestión del conflicto. Por otro, sectores más duros de su propia base consideran que abandonar la confrontación sin obtener concesiones significativas de Irán sería una señal de debilidad.
A la vez, distintos funcionarios del Pentágono, legisladores republicanos y socios del Golfo Pérsico le transmitieron que retomar los bombardeos sería una mala alternativa, según consignó la agencia Associated Press. Entre los argumentos aparece el fuerte desgaste de arsenales militares estadounidenses: algunos sistemas críticos podrían tardar hasta tres años en ser repuestos.
En este escenario, el frente interno se recalienta, ya que los demócratas ya comenzaron a utilizar el conflicto como argumento de campaña de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
Esta semana, la Cámara de Representantes aprobó por primera vez una resolución simbólica para frenar la acción militar contra Irán, con el apoyo de cuatro legisladores republicanos. Durante las audiencias en el Capitolio, varios senadores demócratas cuestionaron el manejo económico de la guerra y advirtieron sobre sus consecuencias para los consumidores estadounidenses.
"Somos la nación más fuerte del planeta Tierra, y estamos en un punto muerto con Irán. Y ahora estamos rogando volver a un acuerdo que ustedes destrozaron en primer lugar", lanzó el senador Cory Booker.
El secretario de Estado, Marco Rubio, rechazó esa visión y aseguró que Irán quedó seriamente debilitado por los ataques sufridos en los últimos meses.
Del otro lado del océano, los países del Golfo también temen convertirse en blanco de represalias iraníes, con consecuencias directas sobre infraestructura energética clave y sobre sus propias economías.
Mientras algunos aliados israelíes reclaman una postura más agresiva contra Irán y Hezbolá, Trump sorprendió esta semana al pedirle personalmente al primer ministro Benjamín Netanyahu que moderara las acciones militares en Líbano. La conversación habría sido especialmente tensa y terminó derivando en un nuevo entendimiento entre Israel y Líbano para renovar el alto el fuego.