La guerra entre Estados Unidos e Irán ya demandó un costo de u$s37.500 millones y abrió un fuerte debate político en Washington sobre su continuidad. El Gobierno de Donald Trump solicitó otros u$s87.600 millones para financiar las operaciones militares, mientras legisladores de ambos partidos reclamaron explicaciones sobre cuánto tiempo se extenderá el conflicto y cuáles son sus objetivos concretos.
La guerra con Irán ya le costó a EEUU u$s37.500 millones y pone presión sobre la Casa Blanca
La administración Trump pidió otros u$s87.600 millones al Congreso mientras aumentan las críticas por la falta de una estrategia de salida del conflicto.
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El Congreso de Estados Unidos debatió nuevos fondos para sostener la ofensiva militar contra Irán mientras crecen los cuestionamientos.
La discusión se produjo durante una audiencia en el Senado en la que comparecieron el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine. Allí, el Gobierno presentó un pedido suplementario por u$s87.600 millones, de los cuales más de u$s67.000 millones estarán destinados directamente a la guerra y a otros gastos del Pentágono. Al mismo tiempo, Hegseth confirmó que el conflicto ya representa un desembolso de u$s37.500 millones.
Sin embargo, las respuestas de los funcionarios no convencieron a buena parte de los senadores. El republicano John Kennedy sintetizó el reclamo al afirmar: “Necesitamos respuestas contundentes y que se hable con franqueza”. Pese a la insistencia de los legisladores, las precisiones sobre el rumbo de la guerra no llegaron.
El senador demócrata Jon Ossoff también cuestionó al secretario de Defensa por las afirmaciones realizadas durante las primeras semanas del conflicto. “No va a responder si su declaración hecha el día 14 de la guerra, en la que afirmaba que las fuerzas iraníes habían sido destruidas y vuelto ineficaces en combate, fue una declaración veraz para el pueblo estadounidense mientras usted está sentado aquí pidiendo decenas de miles de millones (de dólares) más”, le reprochó durante la audiencia.
El conflicto sigue creciendo y no aparecen señales de una salida
Mientras el Congreso debatía los fondos, la guerra continuó escalando. Durante el fin de semana murieron más soldados estadounidenses, lo que elevó a 18 el número de militares fallecidos. Además, alrededor de 100 efectivos resultaron heridos desde principios de julio, mientras Irán mantiene prácticamente cerrado el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y los hutíes amenazan rutas alternativas en el mar Rojo. A esto se suma la advertencia de Trump sobre una posible nueva ofensiva contra la montaña Pickaxe, otro sitio iraní sospechado de albergar armas nucleares.
Consultado sobre cuál es el objetivo militar, Hegseth evitó brindar definiciones precisas y respondió: “Me preguntaste cuál es el objetivo principal, y diría que garantizar que Irán nunca tenga un arma nuclear”. Más adelante agregó: “En última instancia, muchos de los ataques… están privando a Irán de su capacidad de visión y percepción en el estrecho de Ormuz”.
Crecen las críticas por el impacto político y económico
Las dudas sobre la estrategia también alimentaron los cuestionamientos de la oposición. La senadora demócrata Kirsten Gillibrand vinculó el gasto militar con la situación económica de los estadounidenses y sostuvo: “Secretario Hegseth, usted está solicitando miles de millones de dólares en fondos adicionales para una guerra que, según usted mismo dijo, duraría semanas y que el presidente no tiene ningún plan ni capacidad para terminar”.
Luego profundizó sus críticas al asegurar: “Los votantes han visto aumentar sus facturas de alimentos y gasolina, y esta guerra impopular y no autorizada en el extranjero es una prioridad mayor para esta administración que la capacidad de sus ciudadanos para alimentar a sus familias y brindar atención médica a sus seres queridos enfermos”.
Pese a los cuestionamientos, la mayoría de los republicanos respaldó el pedido presupuestario de la Casa Blanca. No obstante, la falta de una estrategia de salida y la posibilidad de que el conflicto se prolongue amenazan con convertirse en un problema político para la administración Trump de cara a las elecciones de medio término y podrían influir incluso en la futura composición del Senado.





