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8 de diciembre 2008 - 00:00

Ante una multitud, el Papa festejó el Día de la Virgen

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El papa Benedicto XVI durante su oración.
El papa Benedicto XVI, desde la céntrica plaza romana de España, invocó en ocasión de la tradicional fiesta de la Inmaculada, protección y solidaridad para los desocupados, los inmigrantes, los jóvenes desfavorecidos y los que "sufren duras situaciones familiares".

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"Te confío, o María", dijo el Papa frente a una multitud de romanos y turistas, y al alcalde de la capital italiana, Gianni Alemanno-, a los ancianos solos, los enfermos, los inmigrantes que hacen esfuerzos para ambientarse, los núcleos familiares que con dificultades consiguen llegar a fin de mes y las personas que no encuentran ocupación, o perdieron un trabajo indispensable para seguir adelante".

"Enséñanos María, a ser solidarios con los que están en dificultades, a colmar las cada vez mayores desigualdades sociales", subrayó.

Un mayor "sentido del bien común y del respeto de lo que es público" fue pedido por Joseph Ratzinger para Roma y para Italia.

"Ayúdanos a cultivar -dijo dirigiéndose a la Virgen- un más vivo sentido del bien común, del respeto de lo que es público, anímanos a sentir la ciudad, y más que nunca esta ciudad nuestra de Roma, como patrimonio de todos y hacer de cada uno con conciencia y empeño, nuestra parte para construir una sociedad más justa y solidaridad".

Benedicto XVI colocó un gran cesto de rosas blancas ante la estatua coronada por la imagen de la Virgen y afirmó que las rosas indican el amor y la devoción por la Madre y que al igual que a una madre se le regalan flores también se le confían las preocupaciones, "seguros de encontrar en ella el conforto para no abatirse y seguir adelante".

"No hay rosas sin espinas", sostuvo Benedicto XVI, aclarando que las espinas son "las dificultades, los sufrimientos, los males que marcaron o marcan a las personas o a la comunidad".

Dirigiéndose a la Virgen dijo "quisiera poner en tus manos a los más pequeños, los niños, y sobre todo los que están gravemente enfermos, a los muchachos con problemas y a los que sufren las consecuencias de situaciones familiares difíciles", manifestó el Papa.

El pontífice manifestó también a María su preocupación por los ancianos que viven solos, los enfermos, por los "los inmigrantes a los que les cuesta adaptarse, por las familias que tienen problemas para manejar el balance y por las personas que no encuentran trabajo o perdieron un trabajo indispensable para salir adelante".

Benedicto XVI pidió a María que interceda por los jóvenes, "para que tengan el coraje de ser centinelas del mañana", y por todos los cristianos "para que sean núcleo del mundo en esta difícil etapa de la historia".

El dogma de la Inmaculada Concepción fue proclamado por el beato papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854.

Benedicto XVI, que vestía esclavina roja, se trasladó a plaza de España en el papamovil, siendo recibido por miles de personas.

El alcalde Alemanno recibió al pontífice junto al cardenal vicario de Roma, Agostino Vellini.

También estaban presentes el gobernador de la región Lacio, Piero Marrazzo, y el vicealcalde Mauro Cutrufo.

Como es tradición, un bombero ascendió a la columna sobre la cual se encuentra la estatua de la Virgen, para colocar una corona de flores.

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