Según publicó la edición on line del «Sunday Times», el ingeniero civil Sayid, que huyó en junio de 2001 de su país, dijo tener documentos que prueban la existencia de lugares subterráneos en el palacio de Hussein, en el hospital de Bagdad y en el norte de la capital, donde se fabrican las armas.
Washington, apoyado por Londres, acusa al gobierno iraquí de ser una fuerte amenaza internacional al desarrollar armas de destrucción masiva y amenazó en varias ocasiones con atacarlo si sigue negándose a autorizar el regreso de los inspectores de desarme de Naciones Unidas, que se retiraron en diciembre de 1998.
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