Más de 6.000 efectivos, aviones militares para patrullar el espacio aéreo y baterías de misiles formarán parte del despliegue de seguridad sin precedentes que se verá hoy en Washington para la asunción del segundo mandato de George W. Bush. Los servicios de inteligencia han advertido sobre planes de Al-Qaeda para cometer atentados, supuestamente con una macabra novedad: limusinas bomba. Una versión indicaba que habrían ingresado (vía México) terroristas para atacar en Boston. Los desfiles y festejos están valuados en 40 millones de dólares, y la cifra se eleva a 100 millones si se incluyen los gastos de seguridad. Bush inicia su nueva gestión con un equipo ministerial más homogéneo, con el que pretende profundizar su programa conservador: privatizará seguridad social, nombrará jueces y tratará de controlar a países como Irán y Corea del Norte que preocupan por su desarrollo nuclear.
El despliegue de seguridad en torno al Capitolio, sede del Congreso en Washington, ya era ayer notable. Los servicios de inteligencia temen atentados de Al-Qaeda con limusinas bomba.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con respecto al desarrollo de los programas nucleares de Irán y Corea del Norte, Bush dijo el lunes a la cadena NBC: «Espero que podamos resolverlo diplomáticamente, pero jamás descartaré ninguna posibilidad».
Bielorrusia, Irán, Myanmar (Birmania), Corea del Norte y Zimbabue.
Temeroso de convertirse en un nuevo blanco militar para EE.UU., el gobierno de Irán acusó ayer a la Casa Blanca de querer torpedear el actual diálogo diplomático con la Unión Europea sobre su desarrollo nuclear y advirtió que reaccionará con determinación a cualquier «maniobra desconsiderada».
Dejá tu comentario