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15 de mayo 2012 - 21:29

Asumió Hollande en Francia con promesas de una "nueva vía para Europa"

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El presidente socialista debatirá esta misma tarde con la canciller alemana Angela Merkel.
El socialista Francois Hollande asumió la presidencia de Francia en una sobria ceremonia y prometió abrir una "nueva vía para Europa" en momentos de profunda preocupación por el futuro económico del continente ante la creciente gravedad de su crisis de deuda.

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"Fijaré mis prioridades pero no decidiré solo ni en lugar de todos", dijo Hollande en un discurso en el que buscó diferenciarse de su predecesor, Nicolas Sarkozy, cuyo manejo de una economía con bajo crecimiento y alto desempleo y su personalidad autosuficiente y mediática decepcionaron a muchos franceses.

"El poder de Estado será ejercido con dignidad y simplicidad, con una gran ambición para nuestro país y una escrupulosa sobriedad en el comportamiento", agregó Hollande, de 57 años.

El séptimo presidente en la historia de la V República francesa y el segundo socialista después de Francois Miterrand (1981-1995) afrontó una larga jornada, que incluyó su primer viaje oficial a Alemania, para reunirse con la canciller Angela Merkel en una reunión clave para discutir la crisis de deuda de Europa.

La jornada también tuvo su costado dramático, ya que el avión que trasladaba a Hollande a Berlín fue alcanzado por un rayo y debió regresar a París, donde el mandatario, que resultó ileso, cambió de aeronave y volvió a partir hacia la capital alemana.

Más temprano, en su discurso de investidura, Hollande enumeró los desafíos y problemas que enfrenta: "Una deuda enorme, crecimiento débil, alto desempleo, competitividad disminuida y una Europa que está luchando por salir de la crisis".

Hollande prometió luchar contra la especulación fiscal y afirmó que "una nueva vía se abre en Europa" con su llegada al poder al frente de la quinta potencia mundial.

"En este día, muchos pueblos, y sobre todo Europa, nos esperan y nos miran. Para salir de la crisis que la azota, Europa necesita proyectos, solidaridad y crecimiento", expresó Hollande en su discurso, que fue precedido de 21 salvas de cañón en la otra orilla del río Sena, en el Hotel de los Inválidos.

"A nuestros socios, propondré un nuevo pacto que vincule la reducción necesaria de la deuda pública con el estímulo indispensable de la economía", agregó.
A las 10 en punto, Hollande ingresó al Palacio del Elíseo rodeado de simpatizantes propios y de Sarkozy, quienes con sus irónicos cánticos y pancartas le pusieron color y calor a la soleada mañana parisina.

Al ingresar al perímetro de la residencia del presidente, el socialista caminó solo por una alfombra roja del patio del Elíseo hasta encontrarse con Sarkozy cerca de la puerta.
Los dos políticos se reunieron durante media hora, lapso en que el presidente saliente le informó sobre la situación del país y, entre otros temas, le transmitió los códigos secretos nucleares.

Junto a su pareja y nueva primera dama, la periodista política Valérie Triweiller, Hollande acompañó a Sarkozy y su mujer, la ex modelo y cantante Carla Bruni, hasta la salida del Elíseo, en lo que se presume fue el último acto político del ex presidente conservador, quien ya anunció que se alejará de la vida política.

Entre las particularidades de la ceremonia de asunción previa al discurso se destacó la decisión de Hollande de apartar a sus hijos de los primeros planos.

Su hijo mayor, Tomas, participó activamente en la campaña, pero la aparición en televisión el domingo 6 de mayo al conocerse los resultados que daban a su padre como nuevo presidente generó críticas.

Antes de su discurso, Hollande recibió el collar de Gran Maestro del Orden nacional y la Legión de Honor, compuesta de 16 anillos de oro.

Luego de recorrer las instalaciones del Elíseo, su nueva residencia, y saludar a los 400 invitados, el flamante presidente socialista se dirigió al Arco del Triunfo para un homenaje a los soldados caídos por Francia y bajo una copiosa lluvia.

Hollande recorrió la avenida de Champs-Elysées a bordo de un Citroën DS5 híbrido y descapotable, el auto de industria francesa que escogió para su asunción.

Totalmente empapado, Hollande realizó el homenaje a los soldados caídos y posteriormente se acercó a saludar a las personas que resistían bajo la lluvia.
Al mediodía, tras agasajar con un almuerzo a los ex primeros ministros socialistas, Hollande participó de otros dos simbólicos homenajes.

En el Jardín de Tullerías recordó a Julles Ferry por haber impulsado la ley de enseñanza gratuita, laica y obligatoria en 1871 y lo criticó por sus declaraciones racistas y colonialistas.

El segundo homenaje tuvo lugar en el Instituto Curie y fue a la científica de origen polaco Marie Curie, única mujer que recibió dos premios Nobel.

Por último y respetando la tradición, fue recibido por el alcalde socialista de París, Bertrand Delanoe, en el Hotel de Ville (Alcaldía), en donde centenas de militantes de izquierda armaron una fiesta para celebrar la llegada del PS al poder tras 17 años.

Por la tarde, Pierre René Lemas, secretario general de la Presidencia, anunció que Jean-Marc Ayrault fue designado nuevo primer ministro.
Casi un desconocido para la mayoría de los franceses, Ayrault, de 62 años, dará a conocer mañana el gabinete para dirigir la política interior francesa, que estaría compuesto por una treintena de ministros y secretarios de Estado.

Por la tarde, Hollande se trasladó a Berlín para reunirse con Merkel.

Al mismo tiempo de la asunción de Hollande, datos económicos oficiales franceses revelaron la delicada situación económica que deberá afrontar el mandatario.
Según los datos dados a conocer hoy oficialmente por el Instituto de Estadísticas Económicas (INSEE), la economía gala se encuentra estancada y no evidenció crecimiento alguno en el primer semestre de 2012.

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