Siete militares estadounidenses, cuatro de ellos marines y los otros tres soldados, murieron en Irak en dos ataques separados, informó hoy el ejército norteamericano en un comunicado.
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Los marines fallecieron cuando realizaban operaciones de combates en Al Anbar, una provincia sunnita al oeste de Bagdad que supo ser el bastión de la insurgencia y que en los últimos meses había registrado una disminución de la violencia.
Tres soldados murieron también ayer al estallar una bomba al paso de su vehículo blindado cuando patrullaban la norteña provincia de Nínive, precisó el parte castrense, citado por la cadena de noticias CNN.
Al menos 3.760 soldados estadounidenses murieron en Irak desde el inicio de la invasión del país, en marzo de 2003, según cifras extraoficiales pero coincidentes de la prensa.
El Pentágono actualiza sus cifras cada siete o diez días.
La violencia también golpeó hoy a los iraquíes en su día de descanso semanal.
Al menos un soldado y un civil iraquíes murieron y otros dos soldados y cuatro civiles resultaron heridos al estallar una bomba cerca de un convoy militar cerca de Baquba, al noreste de Bagdad, informaron fuentes policiales.
Al menos tres personas más murieron y otras cuatro resultaron heridas cuando desconocidos dispararon desde un auto en movimiento contra sunnitas que salían de una mezquita en la norteña ciudad de Kirkuk, dijo la policía local.
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