Al menos 30 civiles, entre ellos mujeres y niños, murieron el martes en un atentado contra un autobús en la provincia meridional de Kandahar, informó el Ministerio del Interior afgano.
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"Treinta personas murieron, entre ellas 10 niños, siete mujeres y 13 hombres. Otras 39 personas resultaron heridas", se lee en un comunicado oficial.
Según un portavoz de la gobernación provincial, Zalmai Ayubi, el autobús, en el que viajaban civiles, fue alcanzado por la explosión de una mina artesanal en una autopista fuera de la ciudad de Kandahar.
Ayubi, además, atribuyó el atentado a los combatientes talibanes.
En ese mismo trayecto, tres personas murieron el lunes por la explosión de otra mina.
Según un informe de las Naciones Unidas, unos 1.500 civiles murieron en atentados en Afganistán en 2009.
De ese total, el 68% murió por ataques de combatientes islámicos.
Un portavoz de los rebeldes, Yusuf Ahmadi, atribuyó en cambio la responsabilidad de la matanza a las "fuerzas extranjeras para destruir la reputación de los talibanes".
En general, los talibanes reivindican la paternidad de los ataques, cuando destruyen un objetivo militar afgano o de las fuerzas militares extranjeras que, desde 2001, operan en el país.
Lo que dio un sesgo decididamente trágico a la jornada fue la muerte "por error", en Zeeshan, de un niño de 13 años que volvía a su casa en bicicleta a manos de un soldado estadounidense de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), cercana a Shatran, provincia de Paktika, sudeste del país.
Por la tarde, en Sarposa, siempre en la provincia de Kandahar, un vehículo impactó contra una rudimentaria bomba explosiva que provocó la muerte de cinco personas, tres hombres y dos mujeres.
En un comunicado, el presidente de la república, Hamid Karzai, definió como "imperdonable" el ataque que causó la muerte de decenas de civiles y aseguró que, sean quienes fueran sus autores, no detendrán la construcción de un nuevo Afganistán".
La nueva ola de violencia llegó en un momento en que están en pleno desarrollo distintos controles, que deberían durar otras dos semanas, después de las casi 3.000 denuncias por fraude presentadas después de las presidenciales del 20 de agosto.
Karzai obtuvo al término del escrutinio definitivo realizado por la Comisión Electoral Independiente (IEC) el 54,6% de los votos mientras su principal desafiante, Abdulá Abdulá, se quedó con el 27,8.
Si un número altísimo de votos fuese anulado por la Comisión por Reclamos Electorales (ECC), podría ser necesario un balotaje, que debería realizarse antes de noviembre antes del del invierno boreal para determinar quién será el presidente afgano en el próximo quinquenio.