El premier italiano Silvio Berlusconi reiteró hoy su acusación contra el régimen comunista chino de Mao "que hacía hervir" a los niños para abonar los campos, a pesar de la protesta diplomática hecha el martes por Pekín.
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"Es un hecho histórico. No es posible que no se hable de los gulags rusos para no irritar al gobierno ruso, o de los lagers nazis para evitar las críticas de los alemanes", subrayó el jefe de gobierno hablando con los periodistas.
"China está indignada por las afirmaciones infundadas del jefe del gobierno Berlusconi", había protestado Pekín oficialmente.
"¿Pero para ustedes la historia no cuenta nada?". "El libro negro sobre el comunismo, en su última edición, reiteró el premier, fue limpiado de todos esos hechos sobre los cuales no existe absoluta certeza y la cuestión de los niños chinos quedó en su totalidad".
"Cité un hecho cierto, certificado por documentos, en medio a una conversación en la cual se alternaron cosas serias y otras irónicas, fue una ironía indiscutible", aseveró Berlusconi.
"Encuentro absurdo decir que fue un ataque a China: tenemos con ese gobierno relaciones bellísimas".
A un periodista que le recordó la protestas oficial de ayer, el jefe de gobierno respondió "pero no fue sólo un funcionario".
El premier también ironizó sobre su "capacidad" de golpear a un país tan grande como China: "que fuera este Berlusconi, dijo, tan pequeño, capaz de atacara un país de 1.300 millones de personas, es uno fuerte".
El líder de la oposición, Romano Prodi, afirmó por su parte "es una cosa que nos hace un daño terrible. Son gestos de descuido y de incomprensible incapacidad de comprender qué es el mundo de hoy".
Alessandra Mussolini, líder de Alternativa Social (extrema derecha) al respecto sostuvo "para China es necesario un embargo. Hay que bloquear sus productos que están hechos por personas explotadas".
Otro exponente de su partido, Roberto Fiore, declaró "es un país donde 20 millones de personas están aún hoy en estado de esclavitud y por tal motivo es necesario un embargo".
Clemente Mastella, jefe del Udeur (centrista, aliado de Prodi) dijo que "esta guerra declarada a China es un problema que hace correr el riesgo de reflejarse contra las iniciativas empresarias y comerciales de nuestros productores".
Berlusconi, afirmó el domingo en un acto electoral en Nápoles que en la época de Mao "a los niños no se los comían pero los hervían para abonar los campos".
La frase de Berlusconi, que causó una crisis diplomática, tuvo lugar cuando el premier hablaba a sus partidarios de los crímenes del comunismo y las responsabilidades de la izquierda italiana liderada por su rival Prodi.
El escándalo se convirtió en el argumento central ayer y hoy de la campaña para las elecciones políticas del 9-10 de abril, en las que la oposición de centrosinistra" aparece en ventaja sobre la "centrodestra" de Berlusconi.
"Estamos descontentos de estas afirmaciones privadas completamente de fundamento", afirmó una nota de la cancillería de Pekín.
"Las palabras y comportamientos de los líderes italianos debería favorecer la estabilidad y el desarrollo de relaciones amigables entre Italia y China".
El canciller Gianfranco Fini, principal aliado de Berlusconi en el gobierno y líder de la derechista Alianza Nacional, trató de bajar el tono, afirmando: "la frase en cuestión se refiere a episodios que habrían ocurrido en el pasado, mientras es evidente la inexistencia de intentos polémicos con la República Popular china".
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